domingo, 13 de junio de 2010

YO, EL CANALLA

Me dijiste tu nombre en la estacion Xochimilco, lo quise abreviar para que suene mejor, me soltaste una sonrisa, me invitaste cacahuates, me subiste a tu coche y me llevaste a cenar. Te veias tan hermosa, solitaria, con el alma media dormida y muchas ganas de amar.

Hablamos del pasado, de los amores vividos, los besos perdidos y las consecuencias de estar solos. Me dijiste que has vivido, que lo poco que aprendiste, es aprender a confiar, me dijiste que sufriste, que las penas que obtuviste, es por dejarte ilusionar. Me llevaste a tu casa, me invitaste un cafe, me dejaste el sofa grande, tres almohadas y una manta para no morirme de frio. Te tomaste dos cervezas, me contaste tres secretos, cuatro pecados y cinco historias familiares, yo no sabia si dibujarte o imaginar que alguna vez te soñé.

Me diste un abrazo bajo la estacion Tasqueña, prometiste recordarme, escribirme, volvernos a encontrar en otra vida. Y antes de partir me prohibiste escribir que alguna vez te conoci, que mencione tu nombre, tus gestos, tus detalles mas notorios. No puedo hacer eso querida, es mi naturaleza. Solo puedo decirte que vine a buscar a una princesa... y me encontre con una reyna.

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