domingo, 26 de diciembre de 2010

ELLA Y EL

Ella perdura su belleza en las cosas simples, tiene un corazón desvencijado pero todavía latiendo a ritmos intensos, ella guarda su alma cada noche bajo su almohada, deseando soñar que todo será mejor al día siguiente, nadie podrá imaginar un mundo perfecto como solo ella lo hace, su optimismo radica en su inocencia, en sus ganas de vivir.

El ha tenido muchas vidas, podría describir cada una si se lo permiten, he recorrido muchas esquinas, cada lugar donde dejo huella, él no sabe de teorías, lo sabe porque ha vivido. Su fortaleza se ha moldeado con los golpes del destino, con eso que llamamos experiencia, con lo que olvidamos en los momentos perdidos.

Ella cree en “que las historias son para toda la vida”, no sabe de despedidas ni rencores eternos, ella ofrece su corazón como quien ofrenda su existencia, sus noches y sus días. Ella ha aprendido que no solo hace falta desear algo, sino luchar por ello. Pero no siempre las batallas pueden ganarse, no siempre uno queda en pie cuando todo termina.

El supone que nada es para siempre, ni siquiera las cosas de las que tanto habla la gente, reposa su filosofía en el hecho de ser realista, en las cosas gratas, pero cortas que le ha dado la vida. Quizás porque su mundo no es perfecto, o porque cuando llega la noche, su luna aun no termina de asomarse.

Ella y él se conocieron una mañana de marzo, compartieron un secreto, una sonrisa y un deseo. Lo demás lo hizo el destino, que siempre juega ajedrez con nuestros rumbos. Venus y Marte coincidieron en su órbita para que nazca el amor. Pero aquel amor es tan caprichoso que convive con la dualidad. Ella desea que esto se haga eterno, él sospecha que todo tendrá su final algún dia.

Ella lo llama cada noche, le cocina los fines de semana, se refugia en su cuerpo cuando nadie los observa y guarda sus besos detrás de su almohada, deseando que todo será mejor mañana, y si dios quiere para siempre. Ella decora su mundo perfecto.

Él le escribe poemas amorosos, le regala flores todos los viernes, acaricia su cabello cada vez que puede, la abraza y le dice que su mundo se hizo perfecto desde el día en que ella lo habitó. Pero también él convive con sus miedos, de que algún día esto termine, porque las historias tristes empezaron así de hermosas. “El amor es para los valientes” piensa, cierra los ojos y la besa con ternura, deseando que existan muchos más besos después… ojala sea por siempre.

Las noches en la pequeña Lima tienen el mismo brillo, con la luna detrás de la catedral, las estrellas perdiéndose entre las nubes que adornan la Plaza Mayor, el mundo sigue girando, el amor sigue haciendo sus historias… mientras yo las escribo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

TRISTEMENTE

Entre la niebla que cae sobre mi corta existencia, puedo encontrarte dibujada vagamente, son tus curvas, son las líneas de tu rostro, nadie puede desmentirlo, soy yo quien te conoce más que nadie. Llegas silenciosa para quedarte conmigo, hacerme compañía, acercarte tan despacio y susurrarme al oído las canciones de Sabina. Yo te tomo entre mis brazos, respiro tu perfume, confieso tristemente: “como duele la vida cuando tu no estas”.

Cae la lluvia sobre la pequeña Lima, una de las últimas del año, te pierdes con la brisa que se hace fuerte con la tarde, se pone aguerrida, desquiciada, indomable. Te lleva tan lejos, borrando el camino de partida. Yo acaricio tu distancia, dejo mi última sonrisa y suplico tristemente: “procura regresar”.

sábado, 11 de diciembre de 2010

PERDEDOR NOCTURNO

Cuando la conocí yo no era nadie, no tenia un futuro, no recordaba mi pasado, solo andaba inventando un presente cada día. Ella en cambio había tenido muchas vidas, tenia heridas que nunca cerraban, sueños que nunca cumplía y besos que alguna vez dio.

Con lo poco que fui pude sorprenderla, decía que nadie escribe mejor que yo, que le gustaría habitar los mundos que bajo mis letras se inventó. Ella quería un matrimonio, unos hijos de ojos rasgados, de piel mestiza y cabello dócil. Yo solo quería una vida normal, dejar de salir huyendo, dejar de mentir.

Ella juro amarme como a nadie en su vida, construir palacios y ser mi princesa, tejer en silencio mientras yo tardaba en llegar. Con la única condición de no ser violento, de no echar gritos, ni serle infiel los fines de semana. Parecía perfecta, parecía comprensiva, como un reloj suizo a punto de estrenar.

Han pasado los años, ahora ella ama a otro infeliz, también le teje esperando en silencio. El es un tipo con futuro, con ganas de progreso, queriendo comprar la felicidad aunque sea con dinero (si supiera que no le va a alcanzar). Yo sigo siendo nadie, mi futuro todavía es una moneda al azar y mi presente me dice que esto esta por terminar. Y todavía escribo… pero ya nadie me lee.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ELLA

Ella no sabe quien soy en realidad, solo se sintió atraída por una de mis mascaras, ella no sabe mis secretos más recónditos, solo sabe lo que yo puedo decirle entre noches y mediodías, ella solo alberga mi cuerpo, mis años, mis pocas ganas de codearme con la eternidad.

Ella es diez años menor, cabello sobre los hombros y un lecho no tan prometedor, sabe de la vida lo que le contaron, esperando un día salir del cascaron. Ella no sabe lo que escribo, ni pretendo que lo sepa algún día, ella solo vive con mi otra mitad, la que desea amarla mientras dure, y que sigue su ritmo de niña traviesa, mientras yo soy su peter pan. Ella me dejará algún día, cuando se entere que hay cosas que no puedo ser, me entregara un beso y mil caricias en señal de despedida antes de algún amanecer. Ella no sabrá de mi mañana, ella nunca me va a leer.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LLUVIA DE NOVIEMBRE



Me imagino llegar una mañana muy fría al aeropuerto de México, con tan solo una mochila y un abrigo para la lluvia, una señora me pregunta porque ando tan cubierto si estamos en verano, yo le digo que soy muy precavido, que nunca se sabe cuando te puede caer una gripe fulminante, sobre todo si esa persona convive con la gripe al menos treinta cinco veces por año. Otra chica muy linda me da un folleto de los mejores hoteles de la ciudad, yo le pregunto cuales son los mejores puentes de la ciudad, ya que no tengo mucho dinero y probablemente me vaya a dormir debajo de alguno de esos puentes. Ella solo me sonríe un poco nerviosa y me dice: “Bienvenido al DF caballero”. Al fin pude llegar.

Tomo un taxi, pero cuando me pregunta a donde me va a llevar, no sé que responderle, no tengo ni la más remota idea por dónde empezar. Solo le pido que me deje en la Plaza Garibaldi, me habían hablado muchas cosas interesantes de ese lugar. Estando ya en la plaza me siento en una de las bancas, la que está frente al bar “Tenampa”, busco en mi mochila unos chocolates “Sublime”, me los devoro como si fuesen los labios de una chica bonita, una niña se me acerca curiosa viendo la envoltura de mi chocolate, yo muy amable saco otro “Sublime” de mi mochila y se lo regalo, nadie se puede quedar con las ganas de probar semejante delicia.

Después del “pequeño desayuno” me dispongo a tomar un lápiz y un papel y retratar todo lo que veo a mi alrededor, empiezo a describir lo que parece un día tranquilo en el DF, los niños jugando cerca al monumento del mariachi, los jóvenes enamorados que se dejan dibujar por un pintor con aspecto de vagabundo, los tíos de buena voz que se lanzan a cantar en medio del sonido de las trompetas. Todo parece en orden, siempre viajan en manadas y muy despacio, el único tipo solitario soy yo, pero de eso se trata esta historia. Cae la tarde y mi estomago ruge un poco, es el hambre que se asoma. Cuento las monedas en mi bolsillo y entiendo que me alcanza para unos buenos tacos. Hay un restaurante pequeño saliendo de la calle Allende, al entrar me acerco a la señora Felipa y la llamo por su nombre como todos los comensales, quizás así no sospeche que soy extranjero, le pido que me cocine unos buenos tacos y escojo la mesa que tiene vista a la calle para distraerme un poco mientras espero, viendo a las chicas guapas que pasan, tan bellas como en las telenovelas que miraba de chico. Me he pasado media vida en mi país viendo telenovelas mexicanas, todas llenas de chicas lindas pero a la vez idiotas, siempre preocupadas en conquistar a su hombre a toda costa, utilizando las tretas más sucias e impropias, nunca se dan cuenta de que su hombre es aun mas idiota que ellas y que no vale la pena tanto esfuerzo. Todas las novelas tratan de lo mismo, el galán debe decidir entre cuatro o cinco chicas lindas para casarse, en cambio las chicas lindas solo tienen dos para escoger, donde uno de ellos es un villano asesino (que difícil decisión verdad?).

Mis tacos ya están listos y son de lo mejor que he probado en el día, teniendo en cuenta que solo tengo un chocolate “Sublime” en el estomago. Es hora de salir a conocer más lugares, me han hablado de la Plaza Central o el ZOCALO como lo llaman ellos, donde está el MUSEO DEL TEMPLO MAYOR y las obras de Diego Rivera. Desde que empecé a leer la historia de Frida y Diego Rivera, mi sueño era ver sus pinturas en vivo y en directo, ser cómplice de ese dolor que habrá sentido ella al plasmar sus memorias sobre su lienzo. Lo bueno de México es que no tienes que pagar mucho para entrar a un museo, algo que en mi país no es muy común. Creo que extrañare este lugar cuando me marche, siento que ya lo estoy extrañando.

Cae la noche y llego al Zocalo, su iluminación es fabulosa, veo la Catedral. No puedo dejar de asombrarme, me siento frente al Palacio Nacional, mientras saco un papel en blanco para ponerme a escribir. Una mujer muy linda está sentada a mi lado, me pregunta qué cosa escribo, le digo que solo soy un aficionado, que tengo un blog y trato de redactar cada detalle vivido para que los que gusten puedan leerme. Ella me miro con ternura, como si estuviese frente a un niño con juguete nuevo. Me preguntó cómo me llamo y de donde era, le digo mi nombre y también que soy de cualquier parte, que el cielo azul es mi patria y la brisa leve es mi casa. Ella me dice: “Tu nombre se me hace conocido, pero ya no recuerdo muy bien, ha pasado tanto tiempo”. “Si ya lo olvidaste, quizás no sea nadie importante” le dije mirando sus gestos de confundida, pero ella solo pude decir: “Tu que sabes, no estuviste ahí”.

Conversamos un poco de la historia de México, de sus antepasados aztecas, de su gente tan acomedida, sus monumentos y celebraciones patrióticas. Caminamos por la Plaza cuando empieza a caer el aguacero, ninguno de los dos se detiene, seguimos la plática mientras se va formando un charco a nuestro alrededor, bajo nuestras pisadas podemos ver el reflejo de lo que ha hecho el tiempo. Ella está muy linda, con el cabello sujetado hacia atrás y algunas raíces que se van agrisando, yo estoy con el rostro arrugado y una calvicie que ya anda por su fase terminal. Han pasado veinte años desde la última vez que me vi sonreir en el espejo.

Ya era casi las doce y teníamos que despedirnos, ella tiene un esposo y dos hijos preciosos que la esperaran en casa, yo solo tengo un puente muy exclusivo que me cobijara esta noche. Ella me mira todavía extrañada, como si mis ojos le dijeran que no es la primera vez que nos hemos encontrado, pero ya no puede reconocerme, la vida ha seguido su curso dejando que la memoria oculte sus secretos más profundos. Se acomoda el cabello y me dice: “adiós Omar, fue un gusto conocerte”, yo la miro alejarse poco a poco, como se va alejando la vida y solo termino susurrando: “Adiós y hasta siempre… mi Tangamandapiana”.

martes, 23 de noviembre de 2010

TU VOZ

Tu voz se escabulle entre los vientos, le hace un hoyo a mi silencio y fumiga todo resto de fatiga, se mezcla con tu aroma salvaje, me pide tres deseos, y yo que no soy ningún genio me disfrazo de mentira y soy lo que tú quieras que sea. Tu amante dispuesto a huir cuando se despida la luna, compañero y amigo de tus confesiones más tardías, tu viejo consejero, dueño de experiencias vividas.

Tu voz, esa dulce melodía que todo lo mueve, que todo lo puede, hoy ha venido a contarme que muero, que solo puedo vivir si me cobijo en la ternura de tus dedos. Quédate conmigo esta noche, no te apartes por favor. Y cuando se marche la luna… apaga la luz.

viernes, 12 de noviembre de 2010

HOMBRE DE HOJALATA

Debo confesar que no has ganado ningún premio nobel, que nunca leíste a Jorge Luis Borges ni sabes cómo se propaga la luz en ángulo inverso, tu remoto conocimiento de las ciencias no desconcierta a nadie. Debo reconocer que tu silueta no es perfecta, que el espejo no te confunde con Demi More ni las luces se encienden cuando llegas, podrías pasar desapercibida en un salón repleto. Tampoco te gusta ver el futbol y te aburres con los programas políticos, eres un antihéroe en femenino.

Pero lejos de todo eso, podría decir que para ti yo si soy lo mejor del mundo, soy tu Batman sin antifaz, tu chapulín colorado sin antenitas, o en el peor de los casos, tu villano favorito, tu Lex Luthor con cabello. Y es que tú eres el volcán que me hizo erupcionar, la que me hizo descubrir aquella palabra que solo podía leer en los libros de Neruda. Por eso te quiero tanto, porque fuiste mi ángel de la guarda, la prueba palpable y única testigo de que tengo corazón… de que no estoy hecho de hojalata.

domingo, 7 de noviembre de 2010

ENTRE TUS CIMAS

En el fondo de tu escote quiero perderme una madrugada. Con cuatro tequilas, tres versos y quizás dos caricias que rimen con lo prohibido, quiero ser quien de tu copa ha bebido, quien se embriaga por las noches contigo. Deseo ser el que cuenta tus lunares, quien dibuja mapas en tu espalda buscando un tesoro que nadie perdió, propongo un pacto entre tus dedos y los míos para escribir sonrisas que se escuchen a lo lejos, donde nadie nos conozca ni pueda contar secretos de los dos.
Hoy seré quien se pierda entre tus montes, quien soporte tus diluvios, quien plante su bandera entre tus cimas, quien cumpla su promesa con estas rimas. Déjame ser quien no se vaya al día siguiente, a no ser el bandido ausente, quien se quede contigo por la mañana, y entre tanto sol que apunte en tu ventana, besarte despacio y atreverme a preguntar… si apenas fuiste un sueño de madrugada.

domingo, 31 de octubre de 2010

HISTORIAS ROBADAS


Mi historia iba a ser la mejor de todas, de tanto extrañarte un día iba a tomar un avión para salir a buscarte, luego tocaría tu puerta, te diría que a nadie más he amado y te llevaría conmigo, sin pedir permiso huiría, solo con mi amor en los bolsillos, te secuestraria.

Viviríamos en un casa pobre, con los techos agujereados y en las lluvias arrimaríamos nuestra cama para no sentir más frio. Luego vendrían nuestros hijos y cuando yo sea viejo les contaría nuestra historia, de la aventura que fue traerte conmigo, y ellos dirán que su padre no siempre ha sido un perdedor, que esa batalla la gane yo, la batalla del amor.

He soñado tanto con esta historia que había pedido que la escriban en el epitafio de mi tumba, cuando ya las musas me abandonen y decida partir. La vida está hecha de historias, tenemos que aprender a escribirla sin miedos, con los pantalones bien puestos.

Ayer desperté y no encontré mi historia, podría jurar que la deje sobre mi velador, pero ya no está ahí, me la robaron. Salí a la calle furioso y asustado, preguntando a gritos quien me robo mi historia, quizás un villano o tal vez un señor acaudalado, he pedido a todas las brujas, que a ese bellaco le caiga una maldición. He regresado a mi casa, sin respuestas, sin historia y sin epitafio para mi tumba, preguntándome que le podrá contar a sus hijos ese ladrón.

He imaginado tu vida conmigo, las caricias, los poemas, las canciones de amor. Los techos agujereados, el ir y traer de nuestra cama, el juego de sortear la vida con mucha ilusión, los intentos de ser mejores cada día, perderle el miedo al destino, y pensar que por ser pobres no podremos ser felices. He imaginado tu vida conmigo y solo puedo decir… que no tienes ni las más p… idea de lo que te has perdido.

miércoles, 27 de octubre de 2010

SI EL NORTE FUERA EL SUR



Fabricio llega a la casa de su novia Rosario con un ramo de flores en la cajuela de su camioneta, una tarjeta escrita por la dueña de la florería y una sonrisa en los labios. El no tiene la facilidad ni los ánimos de ser romántico, no sabe ni que escribirle ni que cosas decirle a su novia para que caiga rendida a sus pies. Pero no sabe que ella estará muy contenta con solo ver las rosas, aunque fuese ella misma la que le dio la idea de comprar tamaño obsequio.

Omar junto algo de dinero para poder llevarle algo lindo a su novia Angélica, pero en la tienda donde entró le han dicho que su dinero no le alcanza para nada, entonces ha ido al parque del supermercado y a cortado los tulipanes que crecían libremente, arrancó una hoja de su cuaderno y escribió una canción de Ismael Serrano que estaba segura que su novia nunca escuchó. Al llegar a la casa de su chica con su pequeño obsequio, ella no lo puede creer, le parece un sueño que haya tenido un detalle tan lindo como ese, lo abraza, apoya su cabeza en el hombro de Omar y le dice que lo ama, que nunca olvidara este San Valentín.

Fabricio trabaja todo el tiempo, solo vive para su profesión, pero algunas noches lleva a su novia a lugares caros, le compre las mejores cosas, le da todo lo que el dinero puede dar, incluyendo el amor. Cada fin de semana alquilan una casa fuera de la ciudad y pasan juntos las mañanas más placenteras, las tardes más amenas y las noches más aburridas (no se puede tener todo). Fabricio quiere a Rosario, pero nunca lo demuestra, o quizás no sabe como demostrarlo. Sabe del amor como sabe de negocios o de la vida, pensando que ”el fin siempre justifica los medios”. No le gusta la música de Ismael Serrano ni los poemas de Vallejo, aunque a su novia le encantan ambas cosas.

Omar espera con ansias el fin de semana, porque la pasara con su querida Angélica, piensa llevarla a un cine de medio pelo y luego a comer en la fonda de su barrio, talvez caminar cerca al mar y escribirle un verso frente a la orilla. Cuando sea fin de mes y le paguen, Omar piensa ir al Castillo de Chancay con su novia, disfrutar una tarde en paz, lejos de todo el trabajo y el estrés, no piensa pasar la noche en ese lugar porque es muy caro, su dinero solo le alcanza para medio día, y eso para Angélica es suficiente, ella solo quiere que Omar siga a su lado y le diga cosas lindas. Porque los del sur, son felices con muy poco.

Una noche de Marzo, Omar y Rosario se encuentran en una tienda de discos, preguntando por el mismo artista: Ismael Serrano. Pensaron que era una agradable coincidencia y prolongaron la charla en un café. Omar y Rosario fueron amantes, de esos que comparten solamente los buenos momentos, que hablan de poesía y conciertos de trova, de amaneceres tibios sobre una cama alquilada. Ni Fabricio ni Angélica sospecharon nunca de sus parejas, eran los mejores farsantes de la ciudad. Pero el tiempo es experto en desgastar la pasión y devorar las caretas que usamos para sobrevivir. Rosario se cansó de los hoteles de mala muerte, de caminar por la playa y los poemitas baratos que Omar le escribía, ella deseaba algo que él no podía darle, ella deseaba seguridad, lo que su novio Fabricio podría comprar muy fácilmente con su dinero.

Ellos se despidieron una tarde de Octubre, después de hacer el amor en el hotel mas exclusivo de San Isidro, todo pagado por Rosario. Juraron extrañarse al día siguiente y olvidarse pasado mañana, tal como ordena el manual de los amantes. Hubo cartas tristes, promesas a largo plazo, confesiones de arrepentimiento, pero nunca más volvieron a estar juntos. Porque cuando la vida desata un nudo, solo empieza a tirar la cuerda y no se detiene nunca.

Ahora Fabricio es feliz con Rosario, pensando que ella también es feliz a su lado, todavía no ha aprendido a demostrarle que la quiere, pero eso a ella ya no le interesa, con el tiempo supo convivir con sus resignaciones. Omar sigue yendo a los cines de medio pelo con su chica, sigue invitándole a los chifas de su barrio, y hacer algo interesante cada fin de mes. Angélica se siente feliz a su lado, ya supo quien es Ismael Serrano y le agrada escucharlo. Siente que no cambiaría nada, que las cosas están muy bien así, ni un escalón mas arriba ni más abajo. A veces el conformismo es una bendición. La vida sigue transcurriendo sin reparos en la pequeña Lima, en la hermosa Lima. Los del Norte y los del Sur, cada quien en su lugar, buscando la felicidad como saben hacerlo… sin volver a cruzar sus caminos.

domingo, 24 de octubre de 2010

INDECIFRABLE

Todavía piensas en él, como te cuesta olvidarlo. Parece que fue ayer, me decías, cuando lo conociste y te enamoraste por primera vez. Un tipo alto, mayor que tu, el típico galán de la cuadra, pero entre todas te eligió a ti. Que tenia él que te atraía tanto?, tal vez sea su cuerpo atlético, su machismo desmedido o su tatuaje en el hombro izquierdo, su sonrisa picara o su fama de buen semantal. Tal vez sea un poco de todo. Pero un día no lo pensaste dos veces y fugaste de tu casa para irte con aquel chico. Le entregaste tus días y tus noches, le entregaste tu virginidad. Empezaron desde cero, como hacen las parejas a esa edad. Sobrevivieron a muchas crisis, pero al final la rutina los venció, nunca dejaron de amarse, pero sus caminos se partieron en dos, escucharon al sentido común y desgastaron la pasión. Como duele todavía cuando escucho un adiós.

Con los años ambos siguieron sus caminos, él se caso y tu también te casaste, vestida de blanco en una iglesia cerca de tu calle. Pero nunca lo olvidaste, lo poco que sabias de aquel chico te lo contaba una amiga en común. La vida transcurre sin complejos, no se fija en los detalles, la vida avanza derribando todo a su paso, hasta los buenos recuerdos. Alguna vez pensaste que el destino les tenía deparado un encuentro, una segunda oportunidad, lo imaginaste desde la noche en que lo dejaste ir. Eso ya no sucederá. Hace dos semanas te llamaron por teléfono para decirte que él había muerto en un accidente, no fue culpa de nadie, solo sucedió. Te cerraron el capitulo que tanto esperaste y eso es lo que más te duele. Por eso ahora estas llorando, confesándome la historia oculta de tu vida, quitándote la máscara frente a este farsante que se pregunta: de dónde saca tanto amor?

Yo no sé qué decirte, no soy experto en cuestiones del corazón, lo poco que aprendí lo olvide en los bares, no sabes el daño que le hace a la memoria si bebes tanto alcohol. Solo puedo acariciar tu espalda, apreciar tu desnudez que hoy vino a buscar compañía. Secas tus lágrimas, te vistes de nuevo y me das un beso en los labios antes de marcharte. Me dices que iras al cementerio a dejarle flores, que te llame el próximo fin de semana, pero que tenga cuidado si contesta tu esposo, porque yo siempre seré un secreto que permanecerá en silencio. Mientras sales por la puerta, te veo cruzar la acera, puedo imaginarte tan triste, enmudeciendo la calle, soltando una lagrima por cada historia vivida. Y todavía me pregunto… de dónde saca tanto amor?

viernes, 22 de octubre de 2010

INCOMPLETO

Si contigo aprendí a ver el vuelo de las aves, a detenerme y escribir sobre las cosas sencillas, moverme de acuerdo al ritmo de las olas, a esperar que baje la marea para gritar tu nombre, a expresar mis sentimientos entre la espuma, aprendí a ser gris, agua tibia, espejo de quien me mira, eco de quien me escuche. Si tú lograste pulir esta roca rudimentaria que se volvió arcilla en tus manos, que comprendió no ser la última palabra, ni tampoco el más cruel de los canallas, porque nunca me enseñaste a despedirme del todo.

Porque hoy guardas silencio?, porque te ocultas bajo esas flores?, a donde se fueron tus palabras, porque me haces tanta falta ahora que me siento incompleto, y cuando pido consuelo… solo me dan pésames.

martes, 19 de octubre de 2010

ANHELOS

Estas sentada ahí, a tres mesas frente a mí, con tu libro de Simone de Beauvoir entre las manos, explorando aquellos universos paralelos que se construyen en mentes ajenas que luego serán nuestros, de vez en cuando me miras, cada siete páginas para ser más exactos, tus ojos verdes se deslizan entre los mostradores y caen como flechas rotas a este blanco lleno de sombras. Soy el tipo menos indicado para quererte, no tengo nada de romántico y tartamudeo al hablar mientras sonrió a medias, siempre a medias. Tengo el corazón hecho un blindaje, mi piel tiene un cierto desgaste por el uso y las tantas camas que he visitado, ya no tengo ese pelaje de mi adolescencia, ahora me llaman señor sin poder serlo remotamente.

Pero tú sigues ahí leyendo sobre dilemas existenciales, buscando rutas de escape, sorteando los obstáculos entre tu vientre y mi cintura, observas lentamente como va cayendo mi hombría, como me acobardo en aumento al saber que me miras. Anhelo acercarme a tu asiento, cerrar tu libro y pedirte que te cases conmigo, que tengamos un hijo a quien llamaremos Joaquín, jurarte que trabajaré duro por los tres, que cada domingo habrá asado en la cocina y que te llevaré lindas rosas cada fin de mes.

Anhelo que aceptes mi propuesta, anhelo que me abraces, anhelo que existas, anhelo no tener que inventarte para poder escribir.

lunes, 11 de octubre de 2010

DESTINOS


Cuando conocí a Adriana, ella estaba casada y tenía una niña preciosa. Se sentía muy sola y yo vine a llenar ese vació, por alguna razón le gustaba mis escritos y de vez en cuando la sorprendía con un verso (en ese tiempo todavía escribía poemas cursis). Fuimos más que amigos, mucho más. Con ella empecé a conocer la música de Alejandro Filio y Edgar Oceransky (trovadores mexicanos), también la poesía de Edel Juarez que desde ese momento despertó al escritor que casi todos llevamos dentro. Un día Adriana y yo llegamos a creer que uno no podía vivir sin el otro, fue por eso que terminamos, porque la verdad era que no podíamos vivir uno cerca del otro, íbamos a terminar haciéndonos daño. Las distancias nunca juegan a favor de los amantes. Nos despedimos en su cumpleaños, cuando su esposo le regaló un auto moderno en señal de reconciliación, yo apenas pude obsequiarle un collar de fantasía, que para mi mala suerte, nunca llegó a sus manos. No la vi en mucho tiempo.

Cuando conocí a Luz, ella había terminado con su novio después de tres años de relación. Me gustaba desde la escuela, siempre soñaba con hablarle un día, darle un beso y hacerla mi chica, todo eso ocurrió en una sola noche, cuando me pare frente a ella y deje de ser un desconocido. Hubo mucha química, reíamos todo el tiempo de las mismas cosas y teníamos casi los mismos miedos, no llegar a ser lo que alguna vez quisimos. Con ella aprendí que el amor no termina en la cama, sino que resucita al día siguiente con un abrazo o una frase cariñosa, yo que pasaba toda mi vida huyendo de cuanta mujer conocía. El día de su cumpleaños le regale un disco de Alejandro Filio y le escribí un poema copiado de Edel Juarez que la hizo llorar. Luz quizás sea la mujer que mas quise, con la que mi vida pudo haber tomado otro rumbo, uno muy distinto a este. Pero ninguno de los dos quiso tomar ese camino. Un día yo le hice la peor de las canalladas y ella se marcho para siempre. Todos estos años me la pase viendo su ventana desde la mía, porque Luz vive apenas a dos calles de mi calle, pero a muchos kilómetros de mi vida.

Cuando quise estar solo, sin responsabilidades y escribiendo sobre las vivencias de un animal nocturno, conocí a Ana Rosa. Tal vez fue una coincidencia habernos encontrado en una página de Alejandro Filio, pero luego ella entró a leerme y se quedo ilusionada conmigo. Yo le dije que mis escritos eran engañosos, que soy mucho peor de lo que escribo. Nunca le mentí, le conté todo acerca de mí, hasta las cosas más escabrosas que me avergonzaban, quizás para desilusionarla un poco y se alejara. Pero ella me aceptó con todos mis defectos, ahí fue cuando empecé a quererla en serio y le dije “Preparo la mejor de mis vidas para ti, sobre la cama preparo la tierra más fértil… estoy negociando con dios la mejor de sus noches para tu llegada”, tierna frase del maestro Edel Juarez. Un día Ana Rosa gasto sus ahorros para tomar un avión y venir a verme, yo la esperé en el aeropuerto para comenzar nuestra historia, muriéndome de miedo al pensar que no me acepte tal como soy, porque a pesar de mis años, sé muy bien que no soy un tipo normal, he dejado de ser un canalla, pero a pesar de mis malos intentos, no he podido llegar a ser un tipo normal. Con Ana Rosa miramos juntos las estrellas desde mi ventana, estuvimos en la cama donde ahora escribo estas líneas, también vimos la casa de Luz mientras le contaba cada historia de mi vida, y en medio de la noche ella me regalo una foto suya con su trovador favorito, Edgar Oceransky. Pero luego ella sufrió un accidente y se tuvo que regresar a su país en silla de ruedas (en algún momento saldaré cuentas con dios por esto). Su familia me culpo de la tragedia y confabularon para borrarme de su vida. Ana Rosa nunca más volvería a verme, nunca más hablaríamos de los planes que teníamos, de ser ella una hermosa mama y yo seguir dando intentos por ser el hombre que ella merecía.

La vida sigue transcurriendo, el tiempo no sabe de distracciones. Adriana ahora tiene dos hijos, pero ya no vive con su esposo, me habla de vez en cuando, contándome como le va, me muestra unos poemas que le dedica a su novio Ulises y dice que le sigue gustando las cosas que escribo. Luz se casó hace tres años y sigue sin hablarme. Ella no sabe que escribo en un blog, ni que lo hice para poder olvidarla, porque el dolor de su ausencia mato una parte de mi. No ha tenido hijos y en parte yo me siento culpable por eso. Ana Rosa se enamoró del medico que la estuvo cuidando, ahora son novios y piensan casarse antes que termine el año, a veces dice extrañarme, que nunca olvidará lo que vivimos, pero que nuestras vidas ya tomaron sus caminos, y no vale mirar atrás.
Mientras tanto, yo sigo aquí, escribiendo solo y sin planes para mañana, evocando momentos pasados para poder contar una historia. No me imagino llegar a viejo, tampoco siendo padre o esposo de alguien, mi vida será corta pero memorable. Pienso que la felicidad existe, fue por eso que cada una de esas mujeres pasó por mi vida. Y aunque sabía que ninguna de ellas se quedaría conmigo para siempre, las amé como si me lo creyera (un escrito puede hacer que vengan, pero nunca un escrito ha podido retenerlas, para eso hace falta mucho más que palabras, me costó lagrimas aprenderlo). Todavía me queda una historia por vivir, presiento que conoceré a alguien más antes del gran final, alguien que romperá mi corazón o quizás me dé el suyo en señal de sacrificio. Todavía me sorprende que esas tres mujeres tengan relación con los mismos personajes, pero creo que así estaba escrito. Somos parte de una historia que ramifican en otras historias, no podemos andar huyendo de lo que nos toca vivir, solo hay que vivirlo intensamente aunque nos morimos de miedo al intentarlo. Porque la clave de nuestra existencia siempre tendrá una palabra final…DESTINOS.

viernes, 8 de octubre de 2010

ERA UN POETA

El no era un guardián de la noche, la luna y yo sabíamos quién era, también lo podía saber su amada Verónica. Entre la oscuridad de las calles y los vacios aberrantes que nos mostraba la madrugada, podíamos ver detrás del alma, podíamos reflejarnos en los charcos de sangre que adornaban las grandes avenidas, comparar el dolor con la indiferencia mientras el alcohol calentaba nuestros huesos. El día es hermoso cuando tu llegas/ sé que andas buscando el amor/ viajando de ciudad en ciudad/ me pregunto cuando me encontraras.

Lo conocí en la época más acelerada de mi vida, donde trasnochaba cuatro veces por semana, cuando llegaba de alguna parranda él estaba ahí, vigilando las aceras, cuidando los autos de los vecinos, con solamente un abrigo y un garrote, dispuesto a enfrentarse a quien sea por ganarse sus frijoles. Fue cuando me contó que estaba enamorado de una chica, pero que no tenía las agallas de decírselo (los tipos rudos suelen ser así), pero que cada noche se sentaba en esta esquina a escribirle unos versos, que tal vez algún día ella leerá. Tu sonrisa es el diástole de mi corazón/ algo hermoso está por venir/ tus manos inventan aves en mi calle/ espantando las lechuzas que hay en mí.

El no era un policía, tampoco un salvavidas, solo fingía ser otra persona, como tantas personas que giran con el mundo sin saber quiénes son. Conocía los secretos más inmundos de la gente, aquellos que se revelan cuando cae la noche, cuando nadie observa. Creo que fuimos grandes amigos, hasta me invitó una navidad a su casa, donde conocí a su familia y un poco más de su rutina. Me hablaba de Verónica como si fuese el único punto frágil que lo delataba, aunque la última vez que lo vi (hace dos años), estaba muy decidido a contarle sus sentimientos. Perdóname por amarte de sorpresa/ sin verdades a medias, ni pasiones/ agradezco que suplantes mis tristezas/ y que llenes de fe mis confesiones.

Los noticieros dicen que él era un policía, un guardián, un superhéroe, que ofrendó su vida evitando un secuestro, perdiendo su existencia anteponiendo su deber, solo dejando silencios donde antes había preguntas, del por qué suceden las cosas. Quizás nadie lo pudo conocer como yo, pero Julián era un poeta, un soñador que cada noche despertaba para luchar contra la realidad, esa realidad que a muchos nos agobia, sin poder ser quienes somos. Recuerdo todavía aquella noche cuando entre alcohol y cigarros me mostro un papel, donde había escrito su primera declaración de amor, todavía conservo esos versos, nunca los pude corregir, porque lo que se siente en lo profundo, queda grabado por la eternidad. Mi buen Julián, descansa en paz. Y cuando me dijiste adiós/ una parte mía murió/ solo espero que regreses/ terminar tu historia/ soltarme una sonrisa/ resucitarme con tu amor. Te amo por siempre Veronica.

domingo, 3 de octubre de 2010

UN AÑO DESPUES



Te conocí un día muy parecido a este, amanecía lloviendo sobre una primavera que apenas se asomaba, te crecieron alas, perdiste tus miedos, mientras yo escribía acerca de las sensaciones que podía provocar las distancias, tu traías maletas aferradas a una ilusión, esperabas un caballero, un buen partido, un poeta, yo solo tenía un corazón. Tú estabas lista para soñar, imaginar que uno mas uno podían ser tres, me hablaste de un futuro no muy lejano, un apellido prolongado, de dejarlo todo por única vez.

Dicen que algunos amores existen de pronto, y luego mueren sin saber que hacer, no encuentran caminos, ni respuestas a las distancias que puede haber. Pero también existen amores que se resisten a fallecer, que encuentran caminos, rutas secretas, amores que descubren sus respuesta subiéndose a los aviones.

Amanecimos juntos, soñamos lo mismo, perdimos los labios, cruzamos los brazos, rompimos promesas, todo eso en menos de un mes. Bajo la lluvia de octubre, a manos limpias, con el alma entre los dedos, escribimos una historia que ya nadie podrá creer. Como han cambiado las cosas, nuestras miradas se han perdido, buscando el amor que se fue, como ha cambiado la vida un año después.

Dicen que algunos amores existen de pronto, y luego se deshacen como tinta en un papel, se escriben como recuerdos de una mente ligera, formando poemas que a la semana siguiente nadie querrá leer. Pero también hay amores que permanecen perennes, que sobrepasan las vallas que puedan tener, como las fotografías que luchan contra el tiempo, colgadas en tu pared. Sigue lloviendo afuera, en esta noche de Octubre que ya olvidó lo que pudimos ser.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

COMPLACENCIAS

Me complace decirte que te estuve esperando tres noches consecutivas, que me desvelé a la sombra de mis cortinas, charlando con la luna, he muerto de frio cada dos horas y volví a la vida con una taza de café al pie de mi balcón. No me da miedo reconocer que no he dormido, que dejé caer unas lagrimas mientras escribía un resumen de lo que fue mi vida sin ti. Estas a punto de llegar, lo presiento, el silencio de los lobos te delata, no sabes las ganas que tengo de perderme entre tus brazos, saberte mía, tocarte tantas veces hasta deshacerte en mis cuadernos.

Otra vez amaneció, la luna se quedo dormida, los lobos han vuelto a lanzar tristes aullidos, mis manos terminaron temblando de frio. Aunque no hayas venido, me complace saber que sigo vivo.

REFLEXION

Me gusta hacerte el amor en ese hotel de veinte soles la noche, me gusta acariciarte de pies a cabeza, besar tu espalda, quedarme dormido en tu vientre y que el medio de tus piernas sienta mis latidos. Cuantas veces nos confundimos entre sudores y gemidos, cuántas veces hemos muerto y resucitado entre esas sabanas que casi nos pertenecen.

Sin embargo nunca te dije que te quiero ni te he pedido que me lo digas, jamás pregunte por ti al día siguiente ni he pasado a recogerte en tu trabajo de recepcionista. Nuestro pacto es explicito y cruel a la vez, hasta ahora nadie se ha quejado, nadie ha pedido un aumento de privilegios. Pero me pregunto, porque ahora, cada vez que nos mezclamos, terminamos sintiéndonos más solos que antes?. Sera que el amor aprendió a descifrar nuestras mentiras… y a comenzado a odiarnos?

lunes, 27 de septiembre de 2010

PROPUESTA

Yo que me estrellé entre tus pechos, que excave tus gemidos y me empocé bajo tu vientre, yo que escribí mi nombre en tu espalda de seis formas diferentes, que me balancee en tus glúteos, que me escondí entre tus pliegues, que jugaba con tus pecas y termine embriagado en tus orgasmos. Hoy te pido una segunda parte, un reencuentro de nuestros pudores, en recuento imaginario de lo que alguna vez fuimos. No le tengas miedo a la nostalgia, ya no habita mas entre nosotros, Solo somos tú y yo, desnudos y calientes, dispuestos a olvidarnos al día siguiente.

CONFUSIONES

Cuando tus manos aterrizan sobre mí, me siento despegar, levantar vuelo sobre tibios aguaceros, mis pies ya no están sobre la tierra, las leyes de la gravedad conspiran para hacerme sentir especial, mi cuerpo te pertenece, mis agallas se derriten ante tu belleza y no hago más que suspirar mientras te desnudas muy despacio, detrás de los espejos que hoy no se sienten dignos de reflejarte. Podrás encontrar en tu otra vida mejor amante que yo?

Tu espalda no pudo encontrar mejor ángulo, tu perfume se va quedando en mi piel, ahora siento que me perteneces un poco, bajo este techo que alquilamos por una noche, escucho tus gemidos morir sobre la almohada. Nuestros sudores yacen perdidos sobre las sabanas, las paredes son testigos de la colisión que resulta entre mi imaginación y tu ego acrecentado. Sin embargo, no son nuestras noches las que más amo, ni el rozar de tu lujuria con la mía. Lo que más me hace feliz, es despertar contigo, saber que no estaré solo, que alguien más escuchará mis latidos cuando el sol se asome. Podré encontrar en esta vida mejor compañera que tú?

CAMBIOS

Ya no llevas los rulos sobre tus hombros, ahora te laceaste el cabello y lo sujetas hacia atrás. Ya no te pones zapatillas para la comodidad de tus pasos, ahora usas tacón alto o huaraches de color café. Ya no lees poesía, ahora vives la vida con los ojos bien abiertos y el corazón lo guardas bajo siete llaves. Ya no miras al Dr. House los jueves por la noche, ahora prefieres las discotecas de la calle principal o el boliche que está cerca a la Plaza. Como has cambiado mi niña, pareces la cenicienta de otro cuento, la blancanieves de pinocho, la caperucita de los siete enanos.

Pero todavía sigues asistiendo a los conciertos, eres la rubia de la cuarta fila cuando canta Sabina, la risa que le hace coro a las canciones de Virulo, la que se sabe de memoria el “manual de lo prohibido” de Raúl Órnelas, la que se viste de luto frente a las “tumbas de gloria” de Fito Páez. Me han contado que piensas ir al concierto de Iron Maiden, te vestirás de negro cuando llegue Kiss a tu ciudad, y ya compraste los boletos para Megadeht en el Metropolitan…. chale como has cambiado, me cae.

sábado, 25 de septiembre de 2010

LAMENTOS

Hoy desperté y no estabas a mi lado, el frio de este invierno se ha puesto aun más despiadado. He buscado tu ropa en mi ropero y no halle ni rastros de tu perfume, tus discos de Bob Dylan han desaparecido de la mesa y los poemarios de Jaime Sabines que alguna vez compraste, le han hecho un hoyo a mi librero. Has dejado una habitación a medias, un vacio tan notorio que me ha hecho dudar si este es el lugar donde empezó todo.
Vivir sin ti se me hace difícil, cada rincón te invoca a gritos. Me pregunto como hacen los amantes para despedirse cada noche y no extrañarse después del último beso. Sobre mi pecho quedaron huellas de tus labios, entre mis dedos se deslizan las historias de lo que alguna vez fuimos, y cuando amanece y ya no estás conmigo, me siento morir, como si me faltara abrigo. Porque tú y yo sabemos que este maldito invierno… ya no me perdona nada.

jueves, 23 de septiembre de 2010

DESAMPARO

Desde que te fuiste el mar guarda silencio, los bares terminan vacios antes del amanecer, el alcohol no es más que remedio embotellado y ser borracho alcanzó cierto estatus. Desde que abandonaste esta historia que escribía para ti, los verbos han perdido la capacidad de conjugación, las rimas se han escondido detrás se las piedras y las aves ya no cantan sobre este árbol que ha sobrevivido a este invierno.

Quizás el mundo haya sido así de imperfecto, así de caótico, solo que no me había dado cuenta porque estabas tú para maquillarlo. Ahora que te has ido, todo vuelve a su estado natural, y me doy cuenta que no tiene sentido. Cuando piensas volver?, con que pretexto?, con que nombre?, en forma de que mujer?, por cuál de las calles que rodean mi vecindario?. Yo sigo esperando por ti, por favor, procura no tardar demasiado.

DELIRIOS

Las luces se apagan y puedo sentir como te escabulles en mi cama, sé muy bien que eres tú, me lo dice tu mirada, tus manos frías y tu aliento a madrugada. Colocas tu boca sobre la mía y tus dedos juegan a explorarme, tus senos se balancean en armonía como queriendo hipnotizarme, acaso no sabes que ya estoy hechizado?. Me pierdo en el aroma de tu cabello ensortijado, en los pliegues de tu vientre, en tu sexo caliente que hoy ha venido a cohabitarme, me mezclo con tus gritos, mis vocales se funden en tus consonantes para inventar nuevas palabras. Esta noche podemos hacernos lo que se nos venga en gana.

Los ruidos de la calle me despiertan esta mañana, mi cuello lleva las marcas de una pasión desenfrenada, mis piernas se sienten cansadas y el espejo me muestra los arañazos en mi espalda, alguien más estuvo aquí, no me estoy volviendo loco. O tal vez fuiste un sueño, de esos que uno deja todo y terminan en nada.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

VENERACION

Si me dices que dos más dos son cuatro, yo te creo. No porque tengas un perfecto dominio de las matemáticas, sino porque tu palabra va mucho mas allá de lo cierto y lo incierto. Yo me rijo de acuerdo a tus leyes naturales, a tus caprichos de último momento, a lo mucho que mi autoestima te venera, incluso hasta llevarte mas allá de lo lógico.

Cuando estás sobre mi cama, eres perfecta y yo también me siento perfecto por estar contigo. El amor es solo un detalle que se resbala entre las sabanas hasta caer en tu cuerpo. No existe un nosotros, porque yo también soy un detalle. Solo existes tú cuando amanece. Bella, única e innombrable. Y si después me dices que dos más dos dejaron de ser cuatro… yo también te creo.

martes, 21 de septiembre de 2010

SUPLICIOS

Déjame decirte por última vez que te quiero, aunque ya no quieras escucharlo de mis labios, aunque ya no te acelere la sangre al saberlo. Déjame caer sobre tus pisadas, humillarme en el silencio de tu indiferencia, buscar mi complacencia entre tus zapatos, sentir que ya estoy muerto, que fue un suicidio involuntario. Como se jode todo cuando ya no lo habitas, como se caen las palabras y naufragan los versos cuando no te nombran. Me he convertido en un huérfano de musas, un anónimo ensombrecido por sus vicios, un alma en pena a quien nadie quiere escuchar.

Déjame decirte que te quiero, no tengo a quien más decírselo. Los cuerpos que despiertan conmigo no quieren oírlo, ellas solo buscan mentiras que las hagan reír, no desean ver a un animal nocturno abriendo su corazón. Por favor, déjame decirte que te quiero, y si no quieres escucharlo de mis labios… al menos déjame escribirlo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

UBIERGO, ELLA Y YO



Son las ocho y treinta en el Centro de Convenciones María Angola, el tráfico caótico de Lima no me dejaba llegar, pero entre ese tumulto de gente, pude aparecer desde un taxi, acalorado y sediento, con mi boleto en la mano para poder entrar a tiempo. El lugar estaba casi repleto, la octava fila me estaba esperando, nadie me observaba, era casi invisible ante los demás. El asiento de al lado estaba vacío, como diciéndome que regresé al pasado, pero no era momento de arrepentirse, la vida solo ocurre una vez.

Ella me llamó al celular, a preguntarme si estoy bien, si dormí la noche anterior o sigo sufriendo de insomnio, quería saber porque ya no escribo, a donde se fueron mis musas. Le pedí que se quedara conmigo, que sea mi “asiento de al lado” por esta noche, ella aceptó encantada, sus noches son tan silenciosas como las mías, también siente frio en las madrugadas y al menos tres veces por semana me atrapa en mi cama con una llamada telefónica para hacerme reír.

Entre los aplausos del público Fernando Ubiergo hace su aparición, diciendo que debe haber algún lugar del mundo para soñar, tomándose un café para platón frente a nosotros, contándonos una historia que ocurrió un 21 de agosto. Ella estuvo conmigo todo el tiempo, acompañándome en cada canción, aplaudiendo y quizás echando una lagrima en alguna frase entonada por el trovador chileno. Al terminar el concierto pude encontrarme con Fernando detrás del escenario, fue una charla corta y amena, que terminó con una firma sobre un pañuelo. Me mando saludos para ella, deseando que la próxima vez pueda acompañarme.

Ella me llamo de nuevo a medianoche, preguntándome si llegue bien a casa, deseándome dulces sueños, diciendo que me quiere, que desea mucho estar en ese momento conmigo. Ella nunca estará conmigo, pero no por eso está prohibida de desearlo. Nos conocemos desde hace diez años por una casualidad, ha sido mi amiga y cómplice todo este tiempo, desde que solo era un púber inexperto y silvestre, ha escuchado todas mis preguntas a pesar que no tenía todas las respuestas, soportando mis majaderías y mis corajes. Esta noche fue nuestra, gracias por estar ahí siempre que lo he necesitado. Es hora de dormir, espero soñar contigo y terminar esta historia que nunca tendrá un final. Hasta mañana pequeña Kimberly.

sábado, 18 de septiembre de 2010

BICENTENARIO II



Lo poco que conoci me lo enseño Victor Jara en sus canciones, los poemas de Neruda nunca tuvieron mejor escenario, lei sobre las bombas en La Moneda y las protestas de la FUNA repudiando un pasado que no debe regresar, las ruinas que te abrigaron cuando ya no se podia mas llorar. La vida siempre vuelve a comenzar, ni siquiera un terremoto nos va a poner de rodillas. Hoy es tiempo de alegria, hoy es momento de celebrar.
Feliz Bicentenrio Chile !!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

BICENTENARIO


Caminando por Francisco Madero pude oír los gritos de tu pueblo, pidiendo justicia y pidiendo fiesta al mismo tiempo, los carteles me dicen que hoy no es un día cualquiera, hoy celebras tu bicentenario. Tu inmensa bandera flamea con mucha esperanza, sobre la mirada de sus hijos que hoy entonan rancheras, el alma tricolor estalla en gritos con el himno nacional que nunca me aprendí, el aroma de las quesadillas, las camisetas a cien pesos, las copas de tequila, todo tiene su lugar este día.

Ahí deje un poco de corazón, algo de mi murió entre sus calles, en mis rutas noctámbulas los bares me conocieron y el amor solo fue guiño que se desvaneció detrás de la luna. Ahí deje mis amigos, la cama donde soñé ser alguien, la ventana donde pegaba mis ojos buscando historias ajenas. Todavía me recuerdan cuando cae la tarde y ha parado de llover, aun se escucha mi voz cuando cierran sus cortinas, con los aullidos de los perros, con la sirena de los bomberos.

Como olvidar tus parques, las tardes en el Zócalo, los paseos por Chapultepec, las trajineras de Xochimilco, las pirámides de Teotihuacán, el templo mayor, las pinturas de Frida Kahlo y Diego rivera, la basílica de Guadalupe, los conciertos de Oceransky y los tequilas en Garibaldi. Cada pedacito tuyo me lo lleve de recuerdo. Caminando por la Alameda me topaba con las musas, por Lázaro Cárdenas solo escuchaba melodías, por Benito Juárez sentí encontrar mi rumbo, mi refugio.

Hoy cumples tu bicentenario entre luces y arengas, hay tantas historias por contar, mil maneras de vivir entre tus calles, mil maneras de llorar y reír, solo tu gente lo sabe mejor que yo. Desde mi esquina lejana te mando un abrazo, desde Chiapas hasta Guadalajara, desde Sinaloa hasta Monterrey, algún día pretendo volver a celebrar con ustedes, no olviden guardar una ranchera para un viejo amigo.

Feliz Bicentenario México.

domingo, 12 de septiembre de 2010

EL PLAN PERFECTO

Mi plan era perfecto, fue tramado con lujo de detalles, con una exactitud tan milimétrica que hasta yo mismo me sorprendía. Mi plan era atraparte, endulzarte hasta hacerme necesario, ser tu amante, engañarte tantas veces que me creyeras todo lo que diga, mi plan era robarte, vivir a tu sombra, beneficencia y voluntad, luego dejarte sin dejar una sola palabra, huir como siempre lo hice, borrar mis huellas y esconderme. Mi plan era perfecto.

No fui yo quien te busco, tú me encontraste, te metiste a mi cama y habitaste mi vida a tu complacencia. No hacía falta robarte, pues me diste las llaves de todas tus puertas. Ya no pude huir, quise quedarme contigo para siempre. Sin embargo una noche te fuiste, me diste un beso de despedida y pediste perdón por no quererme. No podía quejarme, el plan se cumplió como se había previsto, todo salió perfecto. Pero entonces… porque hoy empecé a extrañarte?

martes, 7 de septiembre de 2010

TOCANDO FONDO

Aprendemos a morir sin lamentarnos, para los que nunca aprendimos a vivir, la muerte es solo un desenlace inevitable al que hay darle la bienvenida guardando silencio. Pasamos nuestra existencia quejándonos de todo, hasta del aire que no respiramos, sin ser escuchados jamás. Por eso ya no cabe quejarnos cuando estamos de salida. Somos ese lado miserable de la que no hablan las estadísticas, la peor parte del mundo al que la otra ni siquiera se atreve a mirar.

Pero de vez en cuando sonreímos, porque hasta el más miserable de nosotros ha podido sonreír alguna vez. Bajo la sombra del amor pude ser feliz, pude encontrar pequeñas dosis de sentido a mi vida, estando entre los brazos de aquella mujer que ahora ya ni me recuerda, pude conocer un escalón más arriba de mi calaña. Sin embargo no siempre eso basta para trascender en este mundo cada vez más voraz.

Aprendemos a morir tal como hemos vivido, sin hacer ruido y con las rodillas en el piso. Nadie hablará de nosotros, nadie se atreverá a nombrarnos en los discursos fúnebres, tampoco queremos ser recordados. Al que no tuvo la valentía de lanzar un grito en vida, es mejor morir callado. El silencio siempre será la tumba de los cobardes.

domingo, 5 de septiembre de 2010

A ESO QUE LLAMAN AMOR



Olvida lo que fuimos, aunque te cueste trabajo, entierra mis escritos, mis paseos por la playa, todo lo que vivimos. No te quiero en mi camino, aléjate de mis vicios, no entres a los bares donde me embriago con los amigos, tampoco vayas por mi calle cuando salga en busca de caprichos. Déjame odiarte como si fueses mi verdugo, mi enemigo o mi asesino.

Hoy deseo incendiar el lugar donde habitas, tumbar tus paredes, todo lo que construiste en tu nombre y escupir en tus cenizas. Y luego, al tercer día, si todavía sigo en pie, quiero buscarte, estrecharte entre mis brazos y decir que te he extrañado. Cuántos muertos y heridos, cuantos pecados y perdones, cuantas canciones, cuantos escritos se han hecho en tu honor. Cierra la puerta al salir, hoy no te necesito, déjame en paz… hoy no quiero amar.

sábado, 4 de septiembre de 2010

DEMENTE

Anoche pase por tu calle, deje caer algunas groserías, hice garabatos en tu pared, tome una piedra y la lance por tu ventana. Al romper tus cristales sentí un ligero cosquilleo que me hizo feliz por cinco minutos, luego no quise parar y llene tu techo de frutas podridas y verduras abolladas. Hoy ibas a saber de mí.

Pero nadie salió de esa casa, parece que nada de lo que yo haga te conmueve, me hiciste sentir un bicho raro y apestoso con tanta indiferencia. Quise llenar de gasolina tus jardines, prenderle fuego y morirme de la risa mientras todo estallaba frente a mis ojos. Pero luego sufrí un ataque de cordura. Entendí que esa casa también era mi casa, que alguna vez vivíamos juntos en ese bello lugar. Un día, cansada de mis tonterías y caprichos, decidiste tomar tus cosas y te marchaste para siempre.

Desde aquel desastroso evento, suelo salir a pasear por las calles aledañas, con mi camisa blanca y unos calmantes en la sangre. Pero en el camino de regreso, siempre termino lanzando improperios y causando destrozos contra mi propia morada. Todos me temen, me ponen apelativos como si fuese un loco peligroso, dicen que debo estar encerrado de por vida. Yo solo espero que llegue el día, en que logre incendiar esa maldita casa conmigo adentro.

domingo, 29 de agosto de 2010

QUE HAGO AHORA

Ahora que los besos terminaron devaluados, ahora que mi ventana no se abre por las lluvias, ahora que los hoteles son solo cuatro paredes con una cama en medio, se agotaron las frases melodiosas, ya nadie me sopla versos ni canciones, he sido degradado a la categoría de común y corriente.

Hubo un tiempo en que yo fui alguien, me llamaban por mi nombre y hasta me deseaban buenas noches. Eran otras épocas, capítulos que prefiero enterrar en la memoria. Todavía sonrió si te nombro por las noches, pero ya no puedo recitar poemas. Hoy me di con la ingrata sensación de que ya no me gustan mis escritos, suenan vacios, sin esencia ni ritmo. No puedo publicar nada porque nada de lo que hago me convence. Nuevamente siento que no encajo en el mundo, ni siquiera estando aquí sentado. Es tiempo de salir huyendo, salir un instante de este personaje, descansar de todo. Es momento de quitarse los antifaces y reposar. Buenas noches.

sábado, 21 de agosto de 2010

DUERME MI NIÑO

Cuando me avisaron que naciste, yo todavía estaba despierto. Eran las cuatro de la mañana y seguía lloviendo en la pequeña Lima, los buses ya empezaban a hacer ruido, los patrulleros se escondían para echar una siesta y todos creían que era un viernes cualquiera, pero yo sabía que no, que aquello seria un dulce principio. Pesaste cerca de tres kilogramos, tu cabeza tenía una forma extraña y tu piel llevaba un abominable color rojizo, eras las cosa más fea y peluda de todo el hospital, pero como te queríamos. Tu madre, que es también mi hermana, no tardo en ponerte un nombre: te ibas a llamar Edison Jesús.

Cuando tu padre tuvo que irse de viaje por mucho tiempo, yo y tu abuelo éramos las únicas figuras masculinas que tenias en casa. Eso asusto a toda la familia porque yo nunca he sido un buen ejemplo, siempre fui la oveja negra, el que desobedecía a todo el mundo por vivir a su manera. Pero yo supe que tú me ibas a querer más allá de todo prejuicio. Tengo la idea de no llegar a ser buen padre, por la sencilla razón de que nunca he sido un buen hijo. Siempre anduve retando a tu abuelo, mis decisiones casi siempre terminaban hiriéndolo, incluso siento que gran parte de su vida él ha vivido defraudado de mí por ser como soy. No lo culpo, a veces, cuando me miro en el espejo, ni yo mismo se quien soy. Pero contigo es distinto, ahora yo siento que siempre estaré orgulloso de ti, hagas lo que hagas. Todavía me provocas ternura cuando te escondes en tu habitación para leer los libros que te regalo, o te pones a dibujar en tus cuadernos personajes salidos de tu imaginación. Tu abuela dice que te pareces a mí cuando era pequeño, a veces tan tranquilo y callado, con su mundo aparte. Luego despiertas y sales a jugar con tus amigos o ves los programas de Fox Kids, entonces agradezco que no te me parezcas tanto, tú mereces algo mejor.

Te gusta ir conmigo a la Plaza Mayor para tirarle comida a las palomas, mirar desde arriba cómo pasa el tren echando colas de humo, caminar por las orillas del mar y lanzar piedras pidiendo un deseo. Me gusta llevarte a los museos de arte y explicarte cada cuadro de las galerías, también ir juntos a la biblioteca o a la famosa calle Quilca donde yo empecé a comprar libros en mi adolescencia. Me gusta cuando me haces preguntas difíciles, sabes que siempre te diré la verdad, cuando me pides que te cuente sobre las Madres de la Plaza de Mayo, los desaparecidos en Santiago de Chile o los coches bomba de Sendero Luminoso. Es increíble cómo un poco de música te puede despertar tanta curiosidad. Y sé que a pesar de tus nueve añitos, puedes comprender un poco de aquello que no contarán tus libros de historia.

Me encanta que me regales tus trabajos manuales por el día del padre, tengo todos los dibujos que te vi hacer para que ganes esas medallas, tengo fotos con cada una de tus diplomas por haber conseguido el primer puesto en la escuela y tengo todos tus videojuegos favoritos, instalados en mi computadora. Somos grandes amigos, cómplices de travesuras y también de tristezas. Mi pequeño camarada, he querido escribir unos cuentos infantiles para leértelo antes de dormir, pero eres tan inteligente y despierto, que temo no dar la talla como escritor. Me gustaría dejarte un mundo mejor cuando crezcas, pero no he podido siquiera mejorar mi propia existencia. Cada quien elige su propio camino y como trascender en esta vida, moldeamos nuestro propio carácter y con las caídas aprendemos a sobrellevar nuestros defectos.

Anhelo para ti solo cosas maravillosas, fuiste concebido con amor y te criaste todavía con mucho más amor. Verte crecer es uno de los regalos más hermosos que pude recibir. Por eso te escribo en este blog que me gustaría que algún día puedas conocer. Cuando un día seas un hombre y ya no esté contigo, sabrás que tu tío no siempre fue un “lucer”, que de vez en cuando le salía un buen escrito. Descansa nene, que mañana será un nuevo día, y yo quiero estar cerca para mostrártelo.
Te quiere mucho… tu animalito nocturno.

domingo, 15 de agosto de 2010

DEMASADO TARDE

Esta mañana al verme en el espejo, pude ver lo poco que se refleja en el cristal, lo displicente que puede llegar a ser la realidad. Mirando la enorme cicatriz en mi frente, mi prematura calvicie, mi vientre abultado, mis piernas flacas, carente de todo músculo, noté que hacen juego con mi mirada miope, mi tabique desviado, mi cara llena de barros y mi enorme papada de sapo. Soy la burla de mis amigos, el patito feo de los cuentos, el espanto de los niños traviesos. No te merezco ni en mis mejores sueños.

Por eso salí a buscarte, para decirte que terminamos, así ponerle fin a esta historia que tan feliz me hacía, pero a costa de tu buena reputación. Llamé a tu casa y no estabas, te busque en el trabajo, en casa de tus amigos, sin poder dar contigo. Fue entonces que recordé, que tú ya me habías terminado desde hace diez meses. Además de feo… desmemoriado.

sábado, 7 de agosto de 2010

CORAZONES ROTOS

Ella se sienta frente a su ventana, derramando lágrimas en señal de protesta, contemplando la noche que no le dice nada. En sus paredes hay cuadros de colores, dibujos animados que ella pintó desde muy niña, osos de peluche adornando su cama, tarjetas escritas por su propio puño y letra, como avisándole lo rápido que pasa el tiempo.

Nadie le dijo que el aprendizaje no siempre viene con guantes de seda, que a veces la experiencia nos cuesta el llanto. Nadie le hablo de los oscuros caminos que existen en la búsqueda del amor, es que no siempre el amor es ese cosquilleo en el estomago, ni ese andar entre nubes de la que tanto hablan las telenovelas. El amor simplemente es una decisión, un riesgo que hay que correr a pesar de sus consecuencias, pero un riesgo que se comparte entre dos personas, cuando uno de los dos suelta la cuerda, el otro caerá irremediablemente.

Por eso ella está sentada frente a su ventana, mirando las estrellas, con el corazón hecho añicos, queriendo creer que no todas las caídas son así de dolorosas. Se mira en el espejo y no quiere palabras de consuelo, no desea imaginarse mañana, dibujándose sonrisas para enfrentar al mundo. Esta noche solo quiere llorar para apaciguar la marea, quizás algún día le dirán que la luna suele sonreírle a los corazones rotos. Yo la miro desde mi ventana, queriendo inventar un pretexto para hacerla reír, pero me estrello en mis intentos, no puedo lograr mi cometido, perdón querida amiga. Yo solo sé escribir, y a veces ni siquiera eso.

jueves, 5 de agosto de 2010

HISTORIA DE UNA PRINCESA 5

Apareciste una tarde de Julio, con el cabello distinto, la sonrisa diferente, como queriendo ser otra persona, alguien muy lejana a ti. No llevabas tu corona de princesa, no llevabas trajes caros, solo algunas joyas entre los dedos y un corazón con ojeras, demostrando que has llorado. No valían las preguntas entre nosotros, no hay caminos para salir huyendo si buscamos el mismo refugio, cerramos los ojos como agradeciendo al destino por permitirnos otro encuentro. La princesa, la que movía mi mundo sin saber manejar las leyes de la física, la que le ponía color a mis palabras cuando me sentaba a escribir, viene ahora con mas humildad que carisma, pero tan hermosa como cuando le prometí nunca olvidarla.

Mientras me cobijo entre sus piernas, me dice que el amor es un vendaval que te arrastra por los suelos si no lo sabes domar, que la exclusividad de los cuerpos es un invento aun no superado por el ego, que la pasión no siempre le gana todas las batallas a la razón, que a veces se deja vencer voluntariamente, siendo esa la mejor muestra de que ambas pueden convivir en armonía. Nunca hemos tenido secretos, siempre escapábamos antes de soltar una mentira, como esta noche que desnudas tu alma frente a mis ojos, acompañada de una lagrima que estoy seguro venía contigo todo el camino. Mi dulce princesa, que te han hecho los mortales, que no siento tus latidos, a donde se fueron tus sonrisas y el brillo de tus ojos. Cuando volverás del todo.

Te vistes en silencio, tocas mi espalda en señal de despedida, y sales de la habitación sin verte en el espejo. Hasta tu misma te sientes incompleta. Al verte caminar por esa calle que te trajo, puedo notarte distraída, tan ida, lerda y meditabunda. Dejaste una lágrima sobre mi almohada, dos besos y muchas dudas si te volveré a ver. Aunque pienso que mientras te quede un poco de alma… siempre existirá una historia entre los dos.

domingo, 1 de agosto de 2010

ELLA

Ella se despierta temprano, abre sus ventanas y mira el sol de frente, se acomoda el cabello, se quita la bata y camina desnuda por la casa, libre, mejorada, entusiasmada porque no es un día cualquiera. Se mete a la ducha y el agua reconoce su cuerpo, tan suave y dócil, las burbujas de jabón se pierden entre sus senos firmes y glamorosos, el sonido del agua que desborda su espalda guarda silencio al terminar su recorrido en esa rampa que son sus caderas.

Se sirve un café, se sienta sola frente al computador, el eco de su voz se oye a los lejos, las paredes guardan sus palabras en ese palacio de muros blancos en donde habita su belleza. Son las once de la mañana y se viste para salir, guarda en la cartera un labial de su color favorito, una muestra de perfume que la acompaña en ocasiones especiales y un reloj que le anda diciendo “ya es hora”. Enciende el auto, acelera un poco saliendo por la calle Insurgentes, pone música de Yuri, “todo mi corazón”. Es casi mediodía y llega al aeropuerto, no lleva carteles con algún nombre, ni ropa vistosa que la distinga entre toda la gente, solo lleva una sonrisa que me cautivó desde la primera vez que la vi, un escote sencillo y unas manos que le sudaban preguntándose “este será el día en que mi vida cambie por completo?”.

Alguien baja del avión entre ese tumulto de pasajeros, alguien a quien ella ha venido esperando por mucho tiempo, alguien que se hará merecedor de su risa, sus besos y sus caricias. Se confunden en un abrazo extenso, como si no quisieran hablar, solo sentir sus corazones latir en simultaneo, el tiempo se detiene y mira para otro lado, solo existen ellos dos en ese salón inmenso que recibe tantas banderas cada semana. Se suben al auto y van con rumbo desconocido, dispuestos a vivir la vida como si fuese su última oportunidad, allá afuera miles de personas los observan, murmuran secretamente como envidiando su pequeña felicidad…es que el amor no es para los cobardes.

martes, 27 de julio de 2010

LA PATRIA


“La patria es un invento…” me decía mi amigo “Lecherote” mientras bebía su trago del pico de la botella. “Nos quieren hacer creer que pertenecemos a un lugar, cuando no pertenecemos a ninguna parte, ni siquiera a nosotros mismos. El día menos pensado alguien te apunta con un arma y decidirá por ti y todo tu futuro” continuaba mientras su botella lucia cada vez mas vacía. Pienso que debe haber un truco para convencernos a todos, una treta que se esconde entre líneas para mostrarnos que cada país es distinto, que hay una razón especial para levantar una bandera.
Cuando salí de mi país, descubrí cosas que eran tan semejantes, que me pareció apenas haber doblado la esquina. Tanta pobreza, tanto grito de injusticia, tantos sueños por cambiar su vida. La gente de México, Argentina o Colombia, hoy derraman lágrimas por lo mismo que lloraron ayer Francia, Italia o Checoslovaquia. Las banderas se agitan como puños de lucha, flamean con el nombre de sus muertos y las arengas de sus vivos, perdemos la memoria tan rápido que me asusta.
“Pero si tuviera que elegir un lugar donde nacer, volvería a escoger este. No hay mejor lugar en el mundo que este pedazo de oscuridad, este cofre de miserias donde puedo beber y dormir cuando me da la gana. Donde pueda amar en cualquier esquina con solo dos billetes y un condón. No, yo amo este país, que viva el Perú carajo!!” concluía agarrotado mi amigo, viendo su botella vacía, maldiciendo no tener más monedas en el bolsillo. Me marcho en silencio, dejándolo dormir en aquella banca del parque “Revolución”, dejándole tres monedas en el bolsillo para que pueda comer algo cuando despierte. El nombre Mario nunca significó nada especial hasta que alguien le puso Benedetti al final. Pienso que la patria es como el nombre que nos dan desde chico, hacemos mal en negarla o recriminarla, solo nos queda luchar para hacerla celebre, para engrandecerla con nuestros actos y pintarla del color que más nos guste, como ese hermoso rojo y blanco con que flamea desde mi ventana… Te quiero Perú.