sábado, 21 de agosto de 2010

DUERME MI NIÑO

Cuando me avisaron que naciste, yo todavía estaba despierto. Eran las cuatro de la mañana y seguía lloviendo en la pequeña Lima, los buses ya empezaban a hacer ruido, los patrulleros se escondían para echar una siesta y todos creían que era un viernes cualquiera, pero yo sabía que no, que aquello seria un dulce principio. Pesaste cerca de tres kilogramos, tu cabeza tenía una forma extraña y tu piel llevaba un abominable color rojizo, eras las cosa más fea y peluda de todo el hospital, pero como te queríamos. Tu madre, que es también mi hermana, no tardo en ponerte un nombre: te ibas a llamar Edison Jesús.

Cuando tu padre tuvo que irse de viaje por mucho tiempo, yo y tu abuelo éramos las únicas figuras masculinas que tenias en casa. Eso asusto a toda la familia porque yo nunca he sido un buen ejemplo, siempre fui la oveja negra, el que desobedecía a todo el mundo por vivir a su manera. Pero yo supe que tú me ibas a querer más allá de todo prejuicio. Tengo la idea de no llegar a ser buen padre, por la sencilla razón de que nunca he sido un buen hijo. Siempre anduve retando a tu abuelo, mis decisiones casi siempre terminaban hiriéndolo, incluso siento que gran parte de su vida él ha vivido defraudado de mí por ser como soy. No lo culpo, a veces, cuando me miro en el espejo, ni yo mismo se quien soy. Pero contigo es distinto, ahora yo siento que siempre estaré orgulloso de ti, hagas lo que hagas. Todavía me provocas ternura cuando te escondes en tu habitación para leer los libros que te regalo, o te pones a dibujar en tus cuadernos personajes salidos de tu imaginación. Tu abuela dice que te pareces a mí cuando era pequeño, a veces tan tranquilo y callado, con su mundo aparte. Luego despiertas y sales a jugar con tus amigos o ves los programas de Fox Kids, entonces agradezco que no te me parezcas tanto, tú mereces algo mejor.

Te gusta ir conmigo a la Plaza Mayor para tirarle comida a las palomas, mirar desde arriba cómo pasa el tren echando colas de humo, caminar por las orillas del mar y lanzar piedras pidiendo un deseo. Me gusta llevarte a los museos de arte y explicarte cada cuadro de las galerías, también ir juntos a la biblioteca o a la famosa calle Quilca donde yo empecé a comprar libros en mi adolescencia. Me gusta cuando me haces preguntas difíciles, sabes que siempre te diré la verdad, cuando me pides que te cuente sobre las Madres de la Plaza de Mayo, los desaparecidos en Santiago de Chile o los coches bomba de Sendero Luminoso. Es increíble cómo un poco de música te puede despertar tanta curiosidad. Y sé que a pesar de tus nueve añitos, puedes comprender un poco de aquello que no contarán tus libros de historia.

Me encanta que me regales tus trabajos manuales por el día del padre, tengo todos los dibujos que te vi hacer para que ganes esas medallas, tengo fotos con cada una de tus diplomas por haber conseguido el primer puesto en la escuela y tengo todos tus videojuegos favoritos, instalados en mi computadora. Somos grandes amigos, cómplices de travesuras y también de tristezas. Mi pequeño camarada, he querido escribir unos cuentos infantiles para leértelo antes de dormir, pero eres tan inteligente y despierto, que temo no dar la talla como escritor. Me gustaría dejarte un mundo mejor cuando crezcas, pero no he podido siquiera mejorar mi propia existencia. Cada quien elige su propio camino y como trascender en esta vida, moldeamos nuestro propio carácter y con las caídas aprendemos a sobrellevar nuestros defectos.

Anhelo para ti solo cosas maravillosas, fuiste concebido con amor y te criaste todavía con mucho más amor. Verte crecer es uno de los regalos más hermosos que pude recibir. Por eso te escribo en este blog que me gustaría que algún día puedas conocer. Cuando un día seas un hombre y ya no esté contigo, sabrás que tu tío no siempre fue un “lucer”, que de vez en cuando le salía un buen escrito. Descansa nene, que mañana será un nuevo día, y yo quiero estar cerca para mostrártelo.
Te quiere mucho… tu animalito nocturno.

4 comentarios:

Saul Cortez dijo...

Muy tierno tu escrito, es bueno que seas una figura para el, yo sé cuán difícil es crecer sin una figura paterna, pero pese a todo siempre se encuentran personas que te tiendan la mano, así que échale ganas compañero.

Un saludo.

Teperepe dijo...

Precioso el nene como su tío...jijiji.

Ya tenía días leyendo esta entrada sin poder comentarla.

Abrazos
Tere

Anónimo dijo...

Que maravillosa es la curiosidad, sin pensarlo entre el mundo de un anima-lito (Gracias a Dios), no es adecuado leer correspondencia ajena, pero este mundo virtual te lo permite.Creo que quiero saber más de ese nene tan inteligente y de ese tío que no percibe que es el héroe en los sueños de este nuevo poeta.

Trovadicto dijo...

Se agradecen los comentarios. Y si, me encanta ser el superheroe, para un sobrino no hay tio malo.
Un abrazo a todos y muchas gracias por cruzar por mi esquina.