sábado, 4 de septiembre de 2010

DEMENTE

Anoche pase por tu calle, deje caer algunas groserías, hice garabatos en tu pared, tome una piedra y la lance por tu ventana. Al romper tus cristales sentí un ligero cosquilleo que me hizo feliz por cinco minutos, luego no quise parar y llene tu techo de frutas podridas y verduras abolladas. Hoy ibas a saber de mí.

Pero nadie salió de esa casa, parece que nada de lo que yo haga te conmueve, me hiciste sentir un bicho raro y apestoso con tanta indiferencia. Quise llenar de gasolina tus jardines, prenderle fuego y morirme de la risa mientras todo estallaba frente a mis ojos. Pero luego sufrí un ataque de cordura. Entendí que esa casa también era mi casa, que alguna vez vivíamos juntos en ese bello lugar. Un día, cansada de mis tonterías y caprichos, decidiste tomar tus cosas y te marchaste para siempre.

Desde aquel desastroso evento, suelo salir a pasear por las calles aledañas, con mi camisa blanca y unos calmantes en la sangre. Pero en el camino de regreso, siempre termino lanzando improperios y causando destrozos contra mi propia morada. Todos me temen, me ponen apelativos como si fuese un loco peligroso, dicen que debo estar encerrado de por vida. Yo solo espero que llegue el día, en que logre incendiar esa maldita casa conmigo adentro.

1 comentario:

LA VAMPIREZA dijo...

aqui pasando a dejar mis tetricas lineas.. por un momento yo tambien me senti demente en tu escrito.. blood kisss