lunes, 21 de junio de 2010

DESTRUCTIVO

Me metiste a tu cama, me diste el calor de tu cuerpo, el néctar de tus labios, el fuego de tus pechos ardientes, y ahora no deseas que escriba de ti. Porque lo haces, si lo que hicimos entre sabanas fue un bello poema, un verso casi tan perfecto como si lo hubiese escrito Neruda.

No me pidas que deje de escribir, que no cuente mis memorias ni que olvide que te he conocido. Lo que deberías hacer es alejarte, no hablarme ni escribirme cartas, no prometerme nada que no puedas cumplir. Todo lo que toco lo termino destruyendo, mejor toma tus cosas, marchate y se tú quien se ponga a olvidarme.

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