domingo, 12 de octubre de 2008

VIGILANTE NOCTURNO

Hace unos días un tipo vino hasta mi trabajo y me ofreció unos binoculares, no sabia si comprarlos a pesar de que me los ofreció a un precio increíble. Para que quiero yo unos binoculares? me pregunte, pero fue por la misma curiosidad de la pregunta que compre los binoculares. Cuando llegue a mi habitación lo deje tirado entre las tantas cosas que casi no uso; el celular, la cámara digital, el mp3. Pero una noche en que estaba aburrido y no sabia sobre que escribir, vi aquellos binoculares tirado en el mismo lugar donde lo deje hace días, los tome y salí a mi ventana para ver lo que podía mostrarme aquel juguete que siempre quise tener de niño pero que a mi edad solo era un adorno de mi habitación.

Parecía un vigilante de la noche, desde ese lugar tan alto podía ver los parques, las calles aledañas y las avenidas principales. Niños jugando a la vuelta de mi casa, los autobuses estallando en ruidos molestosos cerca de mi, ladrones huyendo con alguna cartera en la mano y pandillas peleándose a morir. Pude distinguir a lo lejos a mi vecina encontrándose en una plaza con un tipo que no era su marido, recibiéndose con un beso muy apasionado para esconderse en la oscuridad, observe como un tipo sentado en una banca ofrecía paquetes de droga a los chicos del lugar, pude ver muchachas llenas de maquillaje rondando en la misma calle deseando ser abordados por algún tipo con nombre falso y billetera llena. Y pude ver también a una pareja de amantes desde su ventana con cortinas abiertas, jurándose amor eterno, aquellos amantes no suponían ni en sus peores fantasías que alguien con unos binoculares como yo podría estar observando desde aquel lugar tan alto.
La noche es el escenario de los pecados, el momento de los ladrones, las pandillas y los horrores. También es el momento de los amantes, aquellos que se ocultan entre los muros y terminan refugiados en hoteles clandestinos, dándole un espacio al amor un día a la semana para poder sobrevivir, aquellas personas que andan en busca de caricias que a veces son vendidas al mejor postor, labios que se cierran para ser besados por otros labios, corazones que cierran los ojos al mundo exterior.
La noche seguía su destino desde mi ventana, Los chicos dejaron de jugar a la pelota, los ladrones nunca fueron atrapados, las pandillas huyeron con los disparos de los patrulleros y ya no pasan tantos autobuses así que el ruido termino, mi vecina regreso a su casa media hora antes que llegue su marido, el vendedor de droga se fue a otro parque a seguir vendiendo y aquellos amantes yacen dormidos muy juntos sobre las sabanas después de tanto amor. Y yo, medio confundido y casi excitado de presenciar tantos eventos, apago las luces, cierro mi cuaderno y guardo los binoculares en una gaveta cercana a mi cama para echarme a descansar un poco...mucha acción para un solo día.

1 comentario:

Malandro dijo...

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