viernes, 31 de julio de 2009

EVENTUALIDADES

El reloj me dijo que ella no me lo perdonaría, la noche se convirtió en una antesala al delirio, el día de mañana se veía venir como las gotas que esperan llenar un océano y el presente se ponía pálido, cenizo, desconsolado.
Y yo tomándola en mis brazos, oliendo su perfume que tanto extrañe, disfrace mis gestos de hombre mundano, de loco profano, de tonto sin corazón, le quite el vestido, la llene de caricias, fingiendo el amor. Luego sin dejar que despertara, sin cerrar las ventanas, sin dejar huellas de nada, la mire fijamente…y le dije adiós.

2 comentarios:

Teperepe dijo...

¡Vaya eventualidad!

Hasta otro instante

Tere :-)

Trovadicto dijo...

Gracias por estar ahi, pestañeando cerca de mis escritos jeje.
Un besote Tere.