domingo, 14 de diciembre de 2008

TU QUE SABES LUNA

Luna, ¿tu que sabes de amores?. Si las parejas te miran cuando cae la noche y los amantes furtivos te toman como símbolo de sus pecados pasionales, no te da derecho a ponerte por encima de todas las deidades del amor. No eres nada bella, estas lejana, llena de profundas cicatrices, eres inhabitable. Luna tu que sabes de amores?, si siempre estas sola, las estrellas no se te acercan, el sol sale por tu lado opuesto y cuando sucede un eclipse, tu sales huyendo despavorida, despreciando los amores que quieren ser eternos.

Que te vieron Neruda, Bécquer o Benedetti?, no lo entiendo, si casi siempre estas oculta entre tinieblas, a veces solo das media cara pero muy pocas veces te muestras entera. En que pensaba Julio Verne para soñar explorarte, si eres tan horrible y oscura. Como hizo Silvio, Pablo o Sabina para dedicarte canciones si no eres nada admirable, ni remotamente inspiradora para dedicarte siquiera unas líneas de aprecio.

La última vez que la vi, no pude decirle que la amaba porque no estaba seguro, sé que ella queria que yo desnudara mis emociones y sentimientos, pero yo nunca fui bueno para esos momentos. Las tantas sospechas que tenia, se fueron aclarando con su ausencia, cuando ella ya no podía oír mis palabras, cuando ya no había forma de volverla a ver. La ultima noche que la tuve en mis brazos, ella estaba llorando y no pude decirle lo mucho que sentía su partida ni lo poco que quedaba de mi con su despedida. Solo podía ver el reflejo de la luna en sus ojos, ese lunar luminoso del cielo que escondía tantos secretos y promesas de amantes desvergonzados, aquel botón del firmamento bañado en oro y que solo muestra un lado de su rostro, porque solo los que saben amar con pacien
cia se dan el lujo de ver su cara completa. Aquella luna tan lejana, inalcanzable y por eso inspiradora de sueños y poemas, pues nos acostumbramos a amar lo que no podemos tener.

Desde aquella noche luna, en que te vi dentro de sus ojos como el reflejo de lo que ya jamás podré tener, empecé a odiarte en silencio. Porque tu te quedaste con ella… y yo solo con sus recuerdos.

2 comentarios:

Ailen Zanetta dijo...

Me gusta mucho .. es muy buena.

Trovadicto dijo...

Gracias Ailen, que maravilla que te hayas fijado en un texto tan antiguo. Me provoca escalofríos, pero se siente lindo. Un abrazo eterno y gracias nuevamente por tu visita.