
A mí en cambio, me gustaría
escoger algún día de mi vida para tomar una foto imaginaria y volver a ser
feliz. Así pues, escogería cuando me subía a las piernas de mi abuela cuando la
memoria no se le iba todavía, cuando me subía en los hombros de mi padre para
poder ver el mundo desde arriba, buscaría el momento exacto en que fuimos
felices, tu y yo y este mundo extraño…. que ya nos ha olvidado.
1 comentario:
Recordar el momento preciso de cuando se fue feliz no debe ser tan difícil cuando niños, porque esa felicidad no se compara con nada.
Un abrazo
Tere
Publicar un comentario