sábado, 10 de mayo de 2014

EMPEZAR DE NUEVO


Me dejaste las calles, las plazas, las grandes avenidas, me dejaste toda esta ciudad que no era mía, entera y  vacía. Me dejaste los bares de rock ochentero como tequilas sin sal, como luces sin sombras, con la gente bailando alrededor como almas en pena. Me dejaste una oscuridad casi intacta, un silencio que duele cada noche, me dejaste tu aroma a ternura impregnado en mis sabanas. Pero no te llevaste lo más importante…. Mis ganas de volver a empezar de nuevo.

jueves, 17 de abril de 2014

ME QUEDA

Me queda el frio intenso de tu ausencia, tus palabras nunca mas pronunciadas, tu aroma que se irá desvaneciendo con los días y las noches. Me quedan tus promesas, tus sonrisas añejas, tus besos del día anterior, tu sensación a pasado, a muerto y enterrado.
Me queda la vida, los espacios vacíos, el tiempo a solas, los papeles en blanco... listos para ser escritos.
 

domingo, 13 de abril de 2014

CON LOS AÑOS

Siempre me decian que la vida era circular, que todos los caminos conducian a Roma, que al final del tiempo todo regresaba a ti. Con los años te das cuenta que a veces la vida es lineal, que hay caminos donde puedes perderte y tambien que a veces, lo unico que vuelve a ti...son los recuerdos.

SIN TI

Cada noche sin ti es muy distinta, cada vez peor. Los silencios ya no son los de antes, ahora duelen mas. Asomarme a la ventana para ver la calle, los autos, las pistas, los niños jugar. Parece que todo perdió el sentido. 
Este lugar sin ti ya no es lo mismo, pero es el lugar donde debo estar. Necesito un poco de esta tristeza para poder escribir.

sábado, 22 de marzo de 2014

CELEBRACION

He dejado mis hábitos, mis pasatiempos, mis malas costumbres, ya no recuerdo donde. He incendiado mis cuadernos pensando que el pasado no regresaría, he vuelto al lugar donde nos conocimos, el mismo hotel donde jure amarte para toda la vida.
La vida esta llena de recuerdos. Me gustaría pensar que podré enterrarte, dejar tu nombre, tu perfume y el sonido de tu voz en algún baúl para no abrirlo jamás. Y contradictoriamente celebrarte, encender una vela mas a la torta, para tener presente el día en que logre olvidarte.
 

jueves, 20 de marzo de 2014

INVENTOS

Yo te invente una historia, en la historia tu y yo éramos felices, no teníamos miedo al futuro ni rencor de nuestro pasado. Jugábamos  a ser rey y reyna, tormenta y huracán, yin y yang, cóncavo y convexo.
No había personajes secundarios, éramos solo nosotros. Jugábamos, reíamos, nos confundíamos entre la gente, sin embargo nos diferenciábamos de ellos. El amor nos hacia especiales.
Yo te invente una historia, y cada noche escribía un final distinto mientras dormías, para empezar de nuevo al despertar, juntos.
Ahora que no estas conmigo, siento que las palabras, aquellas que adornaban tu mirada, se reúnen cada tarde cuando empiezo a soñarte. Quisiera que alguien escriba por nosotros, nunca es tarde para comenzar a leer lo que alguna vez fuimos.

sábado, 15 de marzo de 2014

EN LA ESTACION

Era la estación de buses la que nos vería juntos por última vez. Yo tenia una propuesta de vivir juntos por siempre, ella tenia una mochila, un gesto tan frio como el invierno y dentro de la cartera, escondía un "adiós".
Era mediodía y su bus estaba por partir, mi vida podría terminar en aquel momento. Pero solo hice un gesto de dolor, como si se hubiera quebrado algo dentro. El reloj no se detenía, a diferencia de mi respiración. Mientras salía de la terminal de autobuses pensaba como empezar a escribir. Me había alejado tanto tiempo de mis cuadernos.
A veces el amor duele, pero no precisamente con las despedidas. El amor duele simplemente... porque es amor.

DESPUES DE...

Después de vivir tan feliz, tan lejano de todo, tan protegido de ausencias y tristezas, vuelvo al mismo lugar donde quise empezar. Sin cargos de conciencia, sin caretas tristes, sin promesas incumplidas... sin amor.
Después de escribir mi propia historia, de no contárselo a nadie, de ser un anónimo mas en el mundo. Vuelvo al mismo lugar donde me hace feliz... escribir me hace tristemente feliz.
 

sábado, 18 de enero de 2014

LA PEQUEÑA LIMA


He amanecido en muchos lugares y nada se compara con Lima. Su cielo gris, con aires de nostalgia, sus calles oscuras, sus plazas frias. Sera que lo tengo en el adn, pero nada se compara con la pequeña Lima. Ese olor a peligro que me ha dejado tantas historias, el lugar perfecto para las despedidas. Testigo de mis primeras veces, el lugar donde descansa mi infancia, donde quisiera envejecer, si es que logro envejecer. 
Lima la horrible, la triste, la gris, la cucufata, la ruidosa. Lima la solitaria, la pequeña Lima, como te quiero. Y que puedo hacer... esta en mi adn.




 


UNICORNIO AZUL



Tantas ausencias han sucedido desde la última vez. Ya no me siento a escribir como antes, he perdido esa chispa que llevaba encendida desde mi adolescencia. Me he preguntado muchas veces a donde se fueron mis palabras. Solo puedo recordar que cuando escribía tenía un respiro a nostalgia, añoraba todo lo vivido y lo que no pude vivir. Cuando encontré el amor dejé de añorar el pasado.  Presiento que fue en ese momento en que perdí mi “unicornio azul”.
 

viernes, 25 de octubre de 2013

LA MUSA DE LOS VIENTOS

Nos conocimos cerca de la estación del metro Hidalgo, en una de las agencias del Ticketmaster. Ambos comprábamos boletos para el concierto de Calamaro. Yo suelo ser muy tímido para iniciar conversación, pero tenías unos ojos tan bellos que sentí que podría ser la única oportunidad de mi vida.

No me equivoque, supiste al instante que moriría por ti, tardaste en saludarme, pero luego toda la charla la llevaste tú. Te gustaban los libros de Cortázar, preferías la cerveza antes que el tequila, el café negro casi sin azúcar, y de los Beatles te gustaba más Paul. Almorzamos juntos frente a la Catedral y quedamos en vernos en la noche, boleto en mano, oyendo al “Salmon” y dejar la garganta latiendo en el aire.

Era casi medianoche cuando salimos del concierto, casi afónicos pero con ganas de ser eternos. Nos metimos a un bar por el centro de la ciudad, pedimos muchas cervezas, tu fumabas tanto y yo solo era el cómplice pasivo. Estábamos tan borrachos que las frases fluían y se perdían entre todo el ruido que ahogaba el lugar. Tu decías que Lennon era “la morsa” y Paul “el hipopótamo”, que dios solo era un invento del hombre, que la felicidad solo era un espejismo de los cursis, y que la mejor manera de morir era con doce pastillas y un disco de Eric Clapton.

Aquella noche te prometí hacerte feliz por única vez en tu vida, te lleve al muelle y sentados ahí, oyendo el “canto rodado”, lanzamos piedras en lo oscuro de la noche, pidiendo mil deseos, confesando lo corta que es a veces la vida. Aquella noche tú me dijiste que solo uno de los dos sobrevivirá a los años, envejecerá, pero con el tiempo olvidará  al otro. Siempre fuiste la más trágica de los dos. Yo estaba tan ebrio que te cargue para meterte a la orilla y terminamos besándonos ahí, rodeados de la brisa e hicimos el amor, ardiendo nuestros cuerpos bajo ese invierno casi satánico.

Fuimos mejores amigos por mucho tiempo, de esos que se ocultan entre sabanas y pecado. No importaba cuanto nos perdíamos, al final siempre me encontrabas, era como si el mundo fuera un laberinto hecho para los dos. Escribimos muchos cuadernos, nos tomamos muchas fotos, tengo tus dibujos de Paul McCartney tocando guitarra y tus discos favoritos de Pink Floyd en una caja antigua con candado. Tengo tu recuerdo despertando todavía mi alma, cuando siento que todo está perdido.  

La vida es una broma, me decías. No somos eternos, aunque quisiéramos. Es curioso cómo transcurre la vida, yo que no quería envejecer, ahora termino viendo las arrugas llegar mientras recuerdo todo lo que fuiste. Algún día me perdonaras por no llegar a tiempo?. Tus manos nunca fueron tan frías, ni tu corazón tan pequeño. La  vida sabrá perdonarte que lo último que le dejaste, fueron ese frasco de pastillas en tus manos mientras Eric Clapton tocaba “Tears in Heaven” en la radio (Agarrarías mi mano, si me ves en el cielo?/ Me ayudarías a pararme, si me ves en el cielo?).

Tenias razón  dios es un invento y la felicidad un espejismo. Tenias razón  Lennon era "la morsa" y Paul es el mejor de Los Beatles. Pero te equivocaste en algo.... yo nunca te olvidé. 




jueves, 27 de junio de 2013

MEMORIAS DE UN ELEFANTE I

Yo crecí en los 80, la mejor época que el mundo pudo haber visto. La verdad es que me refiero solo a mi mundo. Los mejores años que viví fueron los 80, aunque los periódicos dicen todo lo contrario.

Entre crisis económicas tan aberrantes y donde el terrorismo ganaba terreno del campo a la ciudad, yo solo me dedicaba a jugar y aprender a leer los libros que me daban mis maestros. Mi casa quedaba a dos calles de la escuela, yo no sufría el tráfico de las mañanas, ni las prisas por llegar a casa después de la salida, solo jugaba o me quedaba en el mercado juntando figuritas para mi álbum de ciencias o de futbol. Porque a mi desde muy niño me gusto el futbol y siempre fui curioso con las ciencias.

En la escuela era muy tímido y casi el más pequeño del salón, pero tenía a mi mejor amigo en el salón del frente, él golpeaba a todos por mí. Nunca hacia las tareas, tenía un tipo de “memoria fotográfica” que me ayudaba en los exámenes, recordaba lo que oía en clases y ahí nunca reprobaba. Cuando a fin de año me revisaban los cuadernos todos estaban en blanco, nunca entendieron como pasaba las pruebas. Era bueno en las matemáticas y en historia, con el tiempo termine renegando de la primera y cuestionando la segunda. Resolvía problemas lógico matemático mentalmente mientras me lo dictaban, nunca participe en un concurso porque no sabía cómo plantear las soluciones.

En casa fui un niño más travieso, rompía todo y me rompía de todo, mi mamá siempre me llevaba en la curandera del barrio para que me quitara el susto, con unos rezos y un huevo que luego partía en un vaso con agua para ver qué tan grave estaba. Me fracture el brazo, la pierna y me hice varios puntos en la cabeza pero con el tiempo y como todo en la vida uno aprende a caer y levantarse. En la calle pateaba la pelota siete días a la semana, sobre barro o sobre pista, armando los arcos con dos piedras  y no parabamos hasta que se vaya la luz.

Claro que recuerdo cuando los precios se fueron por las nubes y lo que hoy valía 100 al día siguiente valía 900, recuerdo haber hecho colas de siete calles para comprar un poco de azúcar o combustible para la cocina de mamá. Recuerdo muchas veces llegar a la casa con las manos vacías porque se terminó el azúcar y mi mama me decía que había un lugar donde todavía vendían y tener que ir para allá y hacer otra cola de siete calles.

Recuerdo los apagones, las bombas que estallaban en algún banco, torre de luz o alguna comisaria. Alguien en el barrio conseguía una lámpara y nos juntábamos los más chicos para oír historias de terror, eran las historias más escalofriantes que había escuchado. Pero por alguna razón siempre terminábamos riendo. Supongo que los mayores usaban esa terapia para que no le tengamos miedo al mundo que íbamos a conocer después. Nos reíamos del más gordo, del más flaco, del más feo, del más tonto. Nos reíamos de nosotros mismos y solo así nos aceptábamos. Había bullyng claro, también racismo, quizás también algo de depresión, pero cuando eres niño nada de eso te dura más de cinco minutos. Es por eso que no entiendo por qué ahora todos necesitan psicoanalistas. Los niños necesitan de más niños para liberar su mundo, si se aíslan o los sobreprotegen le llenas de candados el cerebro y ese mundo se distorsiona tanto, que en el momento menos pensado puede estallar.

Yo fui feliz en ese lugar tan abandonado por dios, no puedo imaginar lo difícil que fue para nuestros padres luchar tanto para que no tengamos hambre, pero sobre todo para que no tengamos miedo. El miedo es la peor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos, porque padres cobardes solo terminan criando hijos cobardes. Y los tiempos duros hacen a las personas más fuertes. Mi padre tuvo muchos defectos pero cobarde nunca fue, mi madre tuvo tantas virtudes que las que le sobraban se los regalaba a mi padre. Y así lo fue “civilizando” y así se fue haciendo mi familia, que no era tan distinta a las demás familias que conocí cuando era chico.

El tiempo ha pasado, mis padres se mudaron a otro barrio, pero hasta el día de hoy visito a los amigos de infancia, extraño a los que se han ido y recuerdo con cariño a los que tuvieron que salir del país para buscar sus sueños. Los amigos son para siempre. Mis padres conservan la misma humildad, adornada de canas que cuentan lo mucho que han vivido. Siguen teniendo ese amor por las cosas sencillas que lo han hecho tan feliz a lo largo del tiempo. Ellos no desean llegar a la luna, sino solo verla desde alguna banca de parque o de una ventana, pero juntos, siempre juntos. Tienen esa pasión por la familia que todos sus hijos han heredado. No hay cumpleaños en que no nos reunamos y terminemos riendo toda la noche (claro, también riéndonos de nuestros propios defectos, hay cosas que nunca deben cambiar).

La vida es lo que pasa mientras haces planes, decía Lenon. Cuánta razón tenía. Mis padres se dedicaron a vivir, pues que es la vida sino una lucha constante por ser feliz. Y la felicidad son solo pequeños momentos que la vida te va dejando a cada paso, para que no te des por vencido y puedas seguir… ahora todo tiene sentido.


lunes, 13 de mayo de 2013

RECUERDOS


Tengo cuadernos que hablan de ti y de todas las demás  tengo fotos, dibujos, retratos y alguna prenda con aromas distintos. Tengo cuentos casi fantasiosos, secretos que de a poco se van abriendo como abanicos, tengo heridas que se volvieron cicatrices, canciones compuestas por amigos, discos dedicados, lugares silenciosos que si un día regreso hablarían solos, de lo que fuiste, de lo que fuimos. Tengo una vida que no pedí vivir.

Todo se fue formando como rompecabezas, como espuelas impregnadas en mi mente, dejando colores que se iban juntando para formar nuevas tonalidades. Se han tomado su tiempo pero ahí están  hablándome  dándole hincones a la memoria. Después de tanto tiempo ya casi he olvidado los detalles, fechas y consecuencias. Solo se que no hay marcha atrás  me ha costado tanto vivir, que recordar se me hace traicionero, eso de jugar al pasado muchas veces te acorrala en nostalgias y cargos de culpa ya inútiles  Como decía Sabina "al lugar donde se fue feliz, no se debe tratar de volver".

Anoche queme mi ultimo cuaderno, me despedí de mis vidas pasadas, de mis animales nocturnos y hechiceras. Quisiera ser un tipo normal, de esos que van hablando del mundo y el futuro. Amaneció y las cenizas empezaban a soltar nombres, lugares, detalles y poco a poco se fueron silenciando. Hasta los recuerdos mas tristes se resisten a morir bajo el fuego que antes lo animaba. Escuche ruidos en la otra habitación, era mi tristeza despidiéndose.

Tenia cuadernos que hablaban de ti y de todas las demás  Tenia fotos, dibujos, retratos, ya casi no quedan nombres ni lugares. Como me hace falta vivir nuevamente, disfrutar el presente y reinventarme un futuro. El tiempo hará el trabajo sucio, mientras tanto... voy desechando recuerdos.


sábado, 23 de febrero de 2013

SOLEDAD 10


Mi soledad se ha quedado en el balcón mirando la luna, ha pasado toda la noche ahí, quieta y silenciosa, solo mirando el cielo que no sabe de distancias. No quise interrumpirla, solo me recosté sobre sus piernas… y me quede dormido.

SOLEDAD 9


Mi soledad ha incendiado mi patio, ha juntado todos sus recuerdos y encendió un cerillo, no necesitó de combustible, todo su pasado estaba lleno de sucesos inflamables. No me dio explicaciones, tampoco se las pedí. Solo guardaba silencio en una esquina mientras la veía silbar una canción… una de Oceransky.

SOLEDAD 8


Mi soledad prende el televisor, mira las noticias y luego le cambia al canal de los deportes. Se asoma a la cocina y se prepara un café para no dormir. Estas madrugadas se hacen larga con mi soledad cerca de mi cama… hablándome de sus propias soledades.

SOLEDAD 7


Mi soledad se ha ido, he buscado cada rincón de la casa y no la encuentro. Cierro las cortinas, apago las luces, solo quiero dormir para no sentirme vacío. Unos labios me despiertan, unas manos que no son mías me abrigan el rostro. Aquella mirada que me llena de alegría ha cruzado la puerta, me dice que ya no estoy solo… ella ha llegado para quedarse esta noche.

SOLEDAD 6


Hoy desperté y mi soledad me acariciaba el cabello, me pregunto que había soñado, que me escucho temblar de madrugada. Solo se dedicó a tomar mi mano mientras me tranquilizaba, cerro las cortinas y me abrigo los pies para calmar mis sueños. Mi soledad cuida de mí, no me da razones, yo tampoco las necesito esta noche. Yo quiero pensar que todas las soledades son parecidas.

SOLEDAD 5


Mi soledad ha desaparecido, la deje jugando con mis libros mientras quitaba las telarañas del techo, la busco, la llamo, pero prefiere permanecer escondida. Quizás solo duerme, tal vez ha huido buscando otros dementes como yo. 
Quizás se aburrió de mí y ya no quiere ser soledad.

SOLEDAD 4


Hoy mi soledad me lleno de respuestas, sin yo haberle hecho ninguna pregunta. Me hablo en muchos idiomas: latín, guaraní, francés  y hasta arameo. Se paró frente a la ventana y empezó a bailar y gritar como una vieja señora. Jalo las cortinas, dejo caer la luz sobre mi cama y con sus garras quiso despedazar mi almohada.
Mi soledad se ha vuelto loca… pero me empieza a caer bien.

SOLEDAD 3


Hoy mi soledad me ha hablado, me pregunto mi nombre, y luego de reírse, me dio el suyo antes de marcharse. Para mi sorpresa, su nombre no era “soledad”… sino “esperanza”.

SOLEDAD 2


Tengo una soledad salvaje, cruel, indomable. Pega gritos por toda la casa, retumba los muros y sacude los vidrios. Luego se refugia en un rincón y se queda dormida.

Tengo una soledad distante… que todavía no me habla.

SOLEDAD 1


Tengo una soledad clarita, limpia, nuevita, todavía con etiqueta. Pero ya no tiene precio, se volvió invaluable, lujosa, solo apta para pobres de espíritu.

lunes, 11 de febrero de 2013

EN OTRA VIDA


Empecemos esta historia con un animal nocturno cansado, cansado de sí mismo, de la noche, de las camas vacías, de las mujeres que al empezar el día, dejaran vacía esa cama que se ha vuelto mi refugio. Al terminar el fin de semana no existían más nombres, ni números telefónicos, solo quedaba un cuerpo cansado de vivir de la misma manera todas las noches de su vida.


Aquel animal nocturno conoció una mujer bella, tan dulce como bella. No fueron cosas del azar, mientras vivía a mil hora, esa mujer ya estaba ahí, permanecía lejana, atenta, dejando su compañía cada cierto tiempo para luego desaparecer. Cuando todas se iban, ella permanecía ahí, en mi memoria, en mi agenda y en ese rincón de palabras con que llenaba mis hojas en blanco.

He dejado esa vida, he dejado mil noches aun no vividas, ya no me hacen falta. Empecé a perseguirla como si fuese mi última oportunidad. Ella acepto quedarse conmigo, pero por momentos le llenaban las ideas de marcharse, de desaparecer, y yo sin formas de retenerla. Ya no soy el de antes, ya no me  atraen los pecados, ni los excesos.

Esta historia recién empieza, pero quizás para los demás ya no resulte tan interesante. La ultima locura que hice por ella fue irme a vivir solo. Alejarme un poco de todo y buscar en mi mudanza nuevas formas de madurez. Ella piensa que vendrán a mi cabeza nuevos proyectos, nuevas metas, que he estado muy dormido todo este tiempo, que viviendo solo voy a pensar como un adulto, que el cielo es el límite y que yo puedo llegar. Deseo ser la persona que ella se merece, darle lo que quizás nadie le podrá dar, una extraña combinación de aventura y felicidad en este nuevo camino.

Escribo estas palabras desde mi nuevo hogar, un segundo piso de una casa muy lejana a la anterior. Lejos del mar pero más cerca del silencio, con una cama y una computadora que albergara mis nuevos escritos sobre esta experiencia nueva para mí. Ya no tengo temores, solo sueños en espera. Me acompañan mis libros, mis discos de Silvio y Sabina. Y cada fin de semana, levantarme temprano, limpiar la casa, ordenar la alcoba y esperarla con el corazón en la mano… listo para recibirla en mis brazos.

sábado, 12 de enero de 2013

CARTA A JOAQUIN


Hace mucho que no te escribo Joaquín, ha pasado tanto tiempo desde la última vez. Que ha sido de mí? Te contare que ya no soy el mismo que conociste. He dejado de pintar en mis cuadernos, he dejado los bares y los caminos oscuros. He dejado de vivir de noche, o mejor dicho, morir de noche. Ahora despierto a las seis de la mañana para irme a trabajar, llevo traje, camisa y zapatos negros. Te reirías mucho si me ves ahora, tan bien peinado y con perfume olor a madera. Ahora miro ambos lados antes de cruzar las aceras y hasta me he comprado un seguro de vida, no te imaginas la cantidad de dinero que valgo, siento que estoy estafando a la empresa de seguros.

Recuerdas cuando nos conocimos por primera vez? yo tenía ese peinado ridículo, esas zapatillas que no combinaban con nada y ese gusto estrambótico por el color rojo. Vivía de noche y dormía de día, no sabía la diferencia entre cerveza o vino, entre whisky o tequila. No conocía la ciudad, solo la imaginaba salvaje, indomable y sangrienta. Pensaba que las malas compañías eran las mejores. Como ha pasado el tiempo, mis manos hablan por sí solas, como ha pasado la vida.

Sigo viviendo en esa misma esquina, tercer piso con vista al mar, aquel viejo sofá que iba frente a mi ventana ya fue retirado, ahora yace entre las tantas cosas que he desprendido de mi pasado. Los amigos se han ido, uno por uno, dicen que a mi edad es lo más normal del mundo, aunque siento que pude hacer algo más por retenerlos. Joaquín, mis padres están bien y te quieren conocer, al igual que mis hermanas. Les dije que el tiempo se encargará de cumplir esos milagros. Tu ausencia voluntaria de alguna forma le hace bien a la espera. Todo llegará en su momento.

Joaquín, debo confesarte que he conocido a alguien muy especial y que quiero tanto, se podría decir que ella me ha salvado la vida, o en todo caso, me la ha devuelto. Ya no me desvelo en aventuras paganas, ya no salto de la cama, asustado, pegando gritos de madrugada, ya no busco refugios porque ella es mi refugio. Ella me ha dado pequeñas dosis de felicidad que ha logrado adormecer al escritor que creí llevar dentro, aquel poeta que necesitaba tristezas y recuerdos oscuros para llenar sus cuadernos. Siempre te dije que la felicidad es mala consejera para escribir, uno pierde la objetividad de las cosas, ve el mundo perfecto y a colores. Pero el mundo jamás será perfecto. Porque nosotros mismos no somos perfectos. Entonces solos nos queda ser felices.

A ella la conocí por esas hermosas coincidencias que a veces dibuja la vida, el tiempo se encargó de convencerme que esta sería la mejor de mis historias. He aprendido a cocinar con ella, tendrías que verlo Joaquín, es cierto que a veces quemo las cosas, pero creo que aprenderé con la práctica. Hemos visto muchos amaneceres juntos y eso es lo más lindo, saber que la vida vuelve a empezar teniéndola a mi lado. Mis últimos escritos fueron hacia ella, y ahora este último que te escribo a ti. Ya no me siento un poeta, solo un tipo más que busca su felicidad en las cosas sencillas. Desearía tanto que fuese ella la que te haga ver la luz, que tome tu mano y te dé la vida. No sabes las ganas que tengo de que eso suceda, verte llegar una mañana de Setiembre, pegando gritos y hacer de mi vida un caos, un hermoso caos con el que aprenderé a convivir. Nunca estamos listos para ciertas cosas, a veces nunca deseamos estar listos, a veces el miedo nos hace más precavidos y fortalece nuestras deficiencias.

Hace mucho que no te escribo Joaquín, sabrás perdonar las ausencias, los espacios en blanco, la memoria, mis pequeñas dosis de felicidad. Ya te conté lo que ha sido de mí, ya viste que no soy el mismo que conociste, casi todo ha cambiado, menos las ganas que tengo de abrazarte muy fuerte un día… y que me digas: papá.


martes, 13 de noviembre de 2012

ANDROMEDA II




Ella dibuja sonrisas a su paso, tiene motivos para reír y hacerme reír, también tiene motivos para llorar pero no los demuestra, ella es fuerte, sensible, profunda y tierna. Se viste de lila y no hay color que le quede más lindo, sobre todo cuando sonríe, porque cuando ella sonríe, todo parece más sencillo.

Ella se cruzó en mi camino una mañana de marzo, le hecho un poco de luz a mis días, me presto su compañía por un tiempo, me regalo muchas sonrisas y una que otra fantasía. Ella se fue sin avisar una tarde de Junio, la extrañé como se extrañan los buenos momentos. Se alejó tanto que parecía imposible volver a verla, se cambió de apellido y color de cabello, se cambió de mundo. Mientras tanto la vida seguía, enterrando memorias, anhelando pasados, y al día siguiente empezando de nuevo.

La vida es un juego de ajedrez, donde el destino mueve sus piezas como se le antoje, suelta sus torres, despliega sus caballos y sacrifica a sus peones. Yo todavía tengo mis dudas si el destino sabe jugar ajedrez. Pues ella volvió una tarde de Enero, más linda pero menos libre, con ganas de amar y ser amada, con un corazón arrugado pero no roto. Me busco y yo la busque, ambos nos encontramos frente al mar para descubrir que fue de nosotros. Y también ambos nos perdimos frente a aquella orilla, bajo aquella tarde, entre esos labios tan temerosos que nunca olvidé.

Ella asiste a encuentros clandestinos, donde dejamos más que gemidos, ella me pide prometer algo que yo sé que jamás podrá cumplirse: buscarnos siempre, por toda la vida. Ella piensa que el amor es para siempre, y yo no tengo el valor de despertarla de ese sueño, prefiero que lo haga sola y esperar el día en que me diga que se cansó de soñar. Yo la quise de muchas formas, cada una mejor que la otra, pero no tuve la valentía de demostrárselo, sabía que cada día la perdía, y nunca le pedí perdón por dejar que eso suceda. Al final, solo fuimos dos miedosos intentando vivir el momento, sin preguntar por el futuro.

Ella fue mi amiga, fue mi amante y luego, una noche, después de tanta confusión,  dejo de ser ambas cosas. Abandono la habitación y apago la luz. Aún existen noche en que la extraño, pero ya no se lo digo, hay días en que ella me rehúye o me rechaza, y es cuando más linda la ven mis ojos. El futuro es generoso con ella, mientras más lejana esta, se hace más bonita, eso no se puede evitar.  Ella va escribiendo su historia en otro mundo, yo anhelo alguna vez conocer ese mundo.

Ella dibuja sonrisas a su paso. Tiene motivos para reír y para llorar, ella es fuerte, sensible, profunda y tierna. No hay color que no le quede, sobre todo cuando sonríe. Porque cuando ella sonríe, todo parece más sencillo, como escribir esta historia… sobre lo que alguna vez pudo ser.

lunes, 8 de octubre de 2012

INTERIORES II

Volver atrás, todos en algún momentos hemos deseado volver atrás. Queremos ver por ultima vez a un ser querido, reencontrarse con un amigo, pedir perdón a quien herimos, pareciera que el pasado es el lugar donde habitan nuestros cargos de conciencia. Cuando entendamos que el presente es el momento exacto para ser quienes somos y quienes deseamos ser, dejaremos de añorar lo que se nos fue arrebatado para siempre. 
Hay personas a las que nunca podré ver, quienes herí y jamas me perdonaran, todavía habitan en el mundo personas que me odian, que desean verme muerto. He aprendido a sobrellevar odios y rencores mal justificados, soy muy viejo para cambiar y muy joven para darme por vencido.

domingo, 7 de octubre de 2012

INTERIORES I

Pasamos la vida entera buscando la felicidad, si supiéramos que solo dura un instante no gastaríamos tanto en encontrarla, o quizás nos dedicaríamos a buscar pequeñas y amenas felicidades, que tampoco duran mucho, pero en grandes cantidades, hacen un instante mas largo. 
Hoy bese a mi madre, jugué con mis sobrinos, le dije "te quiero" a la persona que hoy mas quiero, lei un libro y dormí tranquilo mientras mi ventana oscurecía avisando que ya llega la noche. He dejado de ser un animal nocturno para ser alguien mejor, pero para mi mala suerte, ese "alguien mejor" ya no tiene tiempo ni inspiración para escribir en este blog. es el precio que tuve que pagar por mi "pequeña felicidad".

viernes, 14 de septiembre de 2012

AUSENTE X

Cada noche vengo de visita, encuentro todo en el mismo lugar, nada se ha movido. Entonces juego con las palabras, las visto y las desnudo, las disfrazo y las cobijo junto a otras palabras, se hacen amigas, cómplices y  forman nuevas verdades. Cada vez que regreso la puerta esta abierta, pero nada se ha movido, es quizás mi otra mitad que todavía viene a escribir, inventa historia, desenlaces crueles y deja muertos ficticios por toda la casa. La ventana esta abierta, las cortinas soplan fuerte, es cuando miro hacia la calle y el mundo sigue siendo el mismo. Pero siento este lugar como si ya no lo habito.

AUSENTE IX

Encontré otra manera de vivir a su lado, ya los bares no dicen nada, me he bautizado con otro nombre y otro oficio, no soy aquel que divagaba entre calles no transitadas, entre muertos malheridos. Este soy yo, gritando que estoy vivo, que ya no extraño mi otra mitad, soy aquel que perdió sus pecados y jura no haberlos vivido. Y cuando te busco, no encuentro caminos difusos, te has convertido en la luz que no duerme mientras escribo.No se si quedarme o seguirte buscando.. en el mismo lugar... en la misma cama.

AUSENTE VIII

Escribo porque espero encontrarte en mis palabras, en los acentos o los monosílabos, escribo para asesinar mis fantasmas, para distraer mis demonios, para morir de a poco y resucitar con otro sorbo. Escribo para encerrarme entre acertijos, para perderme en ese eterno suicidio que es la melancolía, escribo porque te me escapas entre los dedos, porque contigo aprendí que tengo manos, piel y corazón. escribo para no perderte... soledad. 

AUSENTE VII

Encontré lo que buscaba donde nadie me dijo, en esos espacios vacíos que fabricas con tu ausencia, extravié mis huellas en los pliegues de tu cuerpo y secuestraste mi caricias al despedirte. Quedan muy pocas cosas sin que la habites, los silencios fueron patentadas con tu nombre, desde ahora llueven tristezas, caen melancolía por esas enormes goteras. Me pregunto si tan solo es un "hasta luego"... 

lunes, 27 de agosto de 2012

AUSENTE VI

Le pusiste una pausa a mi existencia, interrumpiste mi vida con una sonrisa, desde ese momento el tiempo ya no transcurre, se ha olvidado de los puntos cardinales y no va ni hacia atrás ni adelante. Hemos perdido la brújula  todo se convierte en un hermoso caos, una duda ingobernable de no saber que pasara mañana. Te has convertido en mi "hoy" eterno.

AUSENTE V

Te amo con miedo a perderte, con temor a desaparecer sin avisar, sin dejar preguntas ni respuestas. Te amo con lo poco que soy, por lo mucho que significas, con los años que he tenido, con mi pasado, con mi presente y con el resto que me queda de vida. Te amo porque amar es tan sencillo, lo complicado es atreverse, decidir hacerlo a pesar de sus consecuencias. 
Te amo con miedo a desaparecer al escritor que creí llevar dentro, con el pánico escénico de no saber que hacer en estos casos. Pero también te amo con la felicidad de por fin llegar a ser alguien casi normal en tus brazos... esa curiosidad me mata. 

domingo, 19 de agosto de 2012

AUSENTE IV

Me he perdido voluntariamente, he olvidado a propósito los camino de regreso, he borrado las migajas que dejé en el camino para que nadie las viera, le he dicho a todo el mundo que ya no necesito escribir para sentirme trascendente, que con trascender ante tus ojos me basta para vivir. He querido entender que algún día puedo llegar a ser un tipo normal, que vive y llora, que trabaja ocho horas en un sistema que quizás nunca entienda. Me has vuelto un ser normal, que ya no sale de noche a buscar historias... me has domesticado.

AUSENTE III

Las palabras llegan por si solas, yo no las busco ni las invento, las palabras ya están hechas y flotan en el aire. Es el aire quien las trae, se posan en mi frente, juegan con mi cabello y me cuentan sus mas tristes melodías. Las palabras ya están dichas, alguien mas las hizo para que yo las tomara. Tu me enseñaste el momento exacto para volverme pescador, navegante y naufrago a la vez, a tomar las frases, pero cuando las tomo ya no puedo soltarlas ni plasmarlas en un papel... solo se quedan contigo.

jueves, 16 de agosto de 2012

AUSENTE II


Escribo con miedo, con temor a fallar, con la duda de que ya nadie se acuerda de mi, que nadie quiere leerme. He vuelto para no morir, para no ser enterrado entre silencios, entre flores marchitas y canciones trilladas. Encontré mi refugio en el cuerpo de una mujer, siento que nada me hace falta cuando estoy con ella. El escritor que vivía dentro de mi se siente feliz, y un tipo feliz escribe para el carajo, no sirve. 


Escribo con miedo a morir, pero si hay que morir... que sea entre tus brazos.

AUSENTE I

Desnudo te busco, entre todos los arboles, entre todos los frutos, esperando que me digas el pecado que debo cometer. He nacido para provocarte, eres el camino perdido que me lleva al exilio. Te andabas soñando, entre almohadas falsas, bajo sabanas sucias. Existes en mi, empiezo a escribirte, de manera extraña, como de principiante. Pero aquí sigo, mirándote y queriendo ser... aquel que se ha perdido.

miércoles, 25 de julio de 2012

TE REGALO UNA ROSA




Te regalo esta rosa que tiene mucho de nosotros, algunas veces se siente sola y triste. Necesita de otra belleza para no sentirse sola, necesita de otra sonrisa para no sentirse triste. Por eso la traje hasta ti. Serias la compañía perfecta, porque tu compañía me hace sentir importante, porque tu sonrisa me hace sentir que estoy en el lugar correcto.


Te regalo esta rosa que quizás no tenga  el aspecto ternuroso como todas las rosas, quizás no tenga el mismo color intenso ni la forma de rosa. La verdad es que probablemente esta no sea una rosa. Pero no se lo digas, ella no lo sabe, pero se siente igual de hermosa y especial. Y es que la belleza que decimos tener casi siempre nos es otorgado, no somos tan lindos hasta que la persona que nos quiere nos lo dice. Somos tan bellos como nos ven otros ojos, los ojos del amor.

El amar a alguien tiene sus desventajas, no siempre funciona dejar el corazón entero por otra persona. Pero siempre o casi siempre, corremos ese riesgo. El amor es como la vida, tenemos muchas preguntas pero nunca conseguimos todas las respuestas, sin embargo seguimos adelante. A veces quererte me da miedo, me da pánico escénico, a veces quererte me da claustrofobia, pienso que no soy la única persona en el mundo que tenga miedo amar de esta manera. Pero amar también tiene sus ventajas… amar es como nacer de nuevo cada mañana en el mismo cuerpo.


jueves, 17 de mayo de 2012

ANDROMEDA




Llegaste a mi vida en instantes inadecuados, pero llegaste. No me pertenecías ni planeabas hacerlo. Solo tu belleza se topo con mi locura y compartimos una amistad sincera y fabulosa. Era tu confidente y también aquel que guardaba tus miedos y desvaríos. Me gustabas en secreto y nunca te lo dije, pensé que echaría a perder lo que habíamos ganado. Pero una tarde te fuiste sin despedirte, decidiste tomar un camino sin regreso, no pude mirarte a los ojos y decirte “adios” o dejarte un abrazo que te dure el mayor tiempo posible. Un beso que me dure el mayor tiempo posible. Te fuiste de mi historia como llegaste, muy rápido y sin avisar. Aprendí a vivir sin ti como he vivido sin muchas cosas. Pero un día volviste a aparecer.

No dude un instante, te escogí entre todas mis compañías y te hice mi amante. Me hice parte de tu tiempo, te regale mis momentos. Me gustaba que aun sabiendo las peores cosas de mí, todavía pedias saber más, sin espantarte o juzgarme. Querías conocer lo que había detrás de este animal nocturno, buscador de pecados y malas costumbres. Me hacías reír, incluso cuando no había de donde sacar sonrisas. Aunque tu historia se escribió en otro contexto, parte de páginas de otro libro, yo te siento tan mía como cuando te conocí. Me acostumbré a ti. Eres todo lo que un poeta desea tener, un amor platónico, lejano, fantasioso, clandestino, pero real. Eres tan distante como la galaxia Andrómeda, que aun sin tocarte puedo saber que estas ahí, existiendo luminosa, rodeada de estrellas en el firmamento.

Juramos siempre buscarnos después de que baje la marea, no despedirnos nunca del todo, donde quiera que estemos, encontrar el camino de regreso. Hemos dibujado mapas en nuestros cuerpos, sabemos donde tenemos guardados los secretos, donde escondemos nuestros puntos débiles. Algunas noches miro hacías atrás y no logro entender como he sobrevivido tanto tiempo sin esas cosas importantes del que está hecha la vida: el miedo, la culpa, el orgullo, el amor. La noche sigue transcurriendo y aun sigo sin encontrar mi lugar en este mundo, lo único cierto es que no deseo estar lejos de ti… mi Andrómeda. 

domingo, 13 de mayo de 2012

A MI MADRE

La que me dio la vida mas de una vez, la que me lleva a la iglesia aun sabiendo que soy ateo, la que me hace arrodillarme y rezar aunque todo en mi sea pecado del cual no me arrepentiré. La que me enseño a leer y escribir, la que me permite siempre refugiarme en sus brazos cuando me estrello, pero jamas me permite tener miedo a seguir volando. La eterna, la perfecta, la que un día me dijo: "Mientras encuentres el camino a tu vida, dedícate a algo que te guste"... y entonces me dedique a escribir. TE AMO como amo las cosas verdaderamente buenas... TE AMO CON MAYÚSCULAS.

domingo, 22 de abril de 2012

SIRENA



Ella se envuelve de espuma y se mezcla con la arena, se aleja del mundo y regresa en forma de sirena. Ella mira hacia el horizonte, nunca mira hacia atrás porque el pasado siempre termina doliendo. Le gustan las canciones de “Los Últimos de la Fila”, los poemas de Edel Juarez y un vino los sábados por la noche. Le gustan los besos de madrugada, sonreír después de cada mañana y nunca ponerse triste aunque la ocasión lo amerite.

Ella camina despacio mientras cae la tarde, se derrite un poco bajo el sol infinito, es indomable cuando llega la luna y prefiere no amar si se lo preguntan. Ella prefiere los caminos cortos, los que no llevan a ninguna parte, tiene dotes de princesa, su mirada es celestial y sus caricias son  un suspiro que se diluye con la brisa. Ella mueve mi  mundo con una sonrisa, y también lo detiene si así lo desea, ella es dueña de mis nostalgias y mis soledades. Ella es dueña de todo lo que todavía me queda por escribir.

Ella se envuelve entre la espuma, sale a la orilla y habla con el mar, las olas le dan la bienvenida, la tarde la cobija entre sus brazos. Yo, yo solo la recuerdo en tardes como esta, en que no tengo más que hojas en blanco y un poco de memoria.

lunes, 2 de abril de 2012

LA QUE APARECE Y DESAPARECE










La conocí como cuando le llegan las mejores cosas a mi vida, simplemente por casualidad. Yo trabajaba en el centro de la ciudad, ella entro sin mirarme y yo tampoco la miré. Luego ella le hizo la conversación a un amigo, y fue cuando supe que existía. Nos disparamos saludos, miradas de bienvenida, no nos dijimos más que un hola y un adiós por unos meses. Cuando dejé de trabajar en ese lugar conseguí su correo y conversamos un par de veces en el internet. Cuatro meses después, un domingo por la tarde me llama al celular, diciéndome que si podía ir con ella a caminar fuera de Lima. Y yo acepté enseguida.

Nos encontramos cerca de un hospital. Ella tenía unas gafas de sol y una sonrisa que me encadeno a ella para toda la vida. Nos fuimos a Chosica, caminamos por lugares no conocidos, escalamos montañas, trepamos arboles, cruzamos ríos. Vimos terminar la tarde en un bus amarillo, sentado uno cerca del otro. Ella se paro para bajarse, le pregunté si la volvería a ver. Ella me dijo: “algún día que no es mañana… ni pasado mañana”. Y desapareció entre la multitud de aquel domingo que llenaba las plazas y las avenidas de ese verano que todavía recuerdo.

Pasaron muchos meses, yo sin saber de ella y ella sin querer saber de mi. Nunca pregunté por qué no aparecía, nunca llamé porque no sabía que decirle. Una tarde (domingo como siempre), me llamo al celular para invitarme a bailar. Yo no sé bailar pero acepté de inmediato, las ganas de verla le ganaban a mi razón. Al final no fuimos a bailar, nos metimos a un cine y disfrutamos una buena película. Luego caminamos por la Plaza Mayor, conversamos por el Jirón de la Unión y luego se subió a un bus y la vi desaparecer entre esa fila de luces de colores que llenaban la autopista. Sabía que no hacía falta preguntar cuando la volvería a ver, entendí que ninguno de los dos lo sabíamos.

Dos meses después la llamé y le dije para vernos, fue un domingo por la noche en que la esperé en el Ovalo. Ella llegó tan bella, con la vida latiendo a mil por hora y el corazón temblando de soledad. No dude un instante en besarla y abrazarla. Terminamos viendo las estrellas desde una ventana pequeña, saciando la sed de nuestros cuerpos en un manantial de tibios deseos. Yo no quería estar solo y ella buscaba olvidar. La noche terminaba y nos despedimos, yo quería que se quedara, ella buscaba su soledad.

Debo confesar que desde la primera vez que la bese he deseado que se quedara, que ya no desaparezca más, pero siempre fue inútil. El tiempo dejo de ser tirano con nosotros, hemos visto morir noches enteras, hemos vuelto a nacer con el sol. Pero siempre empezamos con un hola y terminamos con un adiós. Una tarde, luego de un almuerzo (también domingo), ella aceptó ser mi chica, me dio un beso y me dijo que me quería. Pensé que esta vez sí dejaría de desaparecer, que esta vez se quedaría en esta estación donde la estuve esperando tantas veces. Pero no se quedo. Un mes después me dijo que estaba acostumbrada a su soledad, que es donde mejor se siente. Me dio un beso, un abrazo, la mitad de su noche… y desapareció.

Pasamos un tiempo sin vernos, después de varios mensajes, algunas llamadas, una noche la invité al cine, le regalé una rosa y mientras cenábamos me dijo que quería regresar conmigo. Yo acepté porque no había nada mejor en mi mundo que ella, le dije que mi vida siempre estaba esperándola. Le regalé un poema, una canción, rosas sobre sabanas blancas, le regalé mi corazón. Le dije: “Es tuyo, puedes hacer con eso lo que gustes, solo procura no perderlo porque yo me pierdo con él”. Pasamos almuerzos juntos, conciertos de trova, fiestas de sábado y noches locas de baile y alcohol. Imaginé eternidades con ella en una sola vida. En San Valentín me regalo una bella camisa con una nota que decía: “por tu felicidad que también será mi felicidad, por nuestras primeras veces en que vamos aprendiendo a ser uno solo”. Yo la mire a los ojos, quería creer que por fin se quedaría, que ya no huiría más de ese demonio que llaman amor, pero sus ojos me decían que eso no sucedería. Que su vida al igual que la mía estaba destinada a caer en otro abismo. Pero a pesar de eso la abrace muy fuerte, la vi llorar y le dije: “No quiero asustarte, pero me doy cuenta que estoy jodidamente enamorado”.

Un domingo antes de fin de año, me dijo que no. Su soledad era más poderosa que yo, ese monstro que se alimenta de sus peores miedos, la inseguridad de que la vida no es lo que dibujan los poetas. Tuvo miedo de seguir y me dejo una nota que me decía que lo sentía, que no hay manera de volver a los mismos lugares. Y una vez más desapareció entre el vacio y la oscuridad de aquellos días en que ya nada tenía sentido. Mirándonos en el espejo noté que somos tan distintos, ella quería hacer algo con su vida, siempre miraba hacia el futuro, yo siempre viví el presente como si el mundo terminara mañana, soy autodestructivo, a veces soñador, con miedo a envejecer. No bastaba con cuidarla y ocultar mis propios temores, había que volar cuando ella me lo pedía, aunque hubiera nacido sin alas tenía que volar. Pero los de mi especie solo aprendieron a estrellarse, o morir en intentos.

He cambiado mi rutina por ella, he querido ser la persona que ella estaba buscando, tener distintos nombres, distintos futuros. Pero queda la esencia, y eso no la puedo cambiar. Tal vez ella tenga razón, no soy el adecuado, no la merezco, aunque mi amor pegue gritos en su ventana, aunque le diga que muero por ella y desearía ver sus manos arrugarse entre las mías, aunque le regale rosas rojas y poemas escritos en mis madrugadas más sublimes. Entendí que no hay cosa que pueda hacer para retenerla conmigo...Ella siempre será la que aparece y desaparece.

El amor tiene matices, ángulos inversos, tiene esas cosas que no siempre se entiende, el amor se asoma por tu ventana, se mete a tu cama y se marcha antes que despiertes. Yo nunca aprendí a ser un tipo normal, me tienta la muerte cada fin de semana y amar no siempre está en mis planes. Ella escribió una historia en mi piel, la dejo caminar hasta descubrir el desenlace, la vi despedirse tantas veces que nunca supe cual sería la última. Hoy escribo mientras el atardecer culmina mi fin de semana, me dice que pronto oscurecerá, que vendrán nuevas mañanas, que no importa que tanto llueva, el sol secará cada gota derramada. Mientras tanto mi alma recuerda, mi cuerpo extraña, y mi corazón… mi corazón espera nuevos días por vivir.

domingo, 1 de abril de 2012

ELLAS


Ahora dicen que escribo mejor que antes, que si publico un libro con mis historias, ellas serian las primeras en comprar un ejemplar, yo sospecho que serán las únicas. Las he llamado “Las Siete de la Medianoche”, Una es mi amiga de infancia, la otra vive a veinte minutos pero la veo cada veinte semanas, otra vive en una isla donde los atardeceres son lo mejor del mundo, otra es poeta, otra es divorciada con una vida por venir, otra es mi confidente y la otra… solo existe en mi imaginación.