jueves, 5 de febrero de 2009

CARTA A UNA AMIGA LEJANA

Querida amiga, se que al leer esta carta debes estar sentada en ese viejo sofá que tantas veces cobijo tus tristezas, tus miedos y rencores. Se también que estarás muy contenta de leerme, porque la amistad es de los pocos tesoros del que uno se ofrece entero sin el menor miedo alguno. Los amigos son para siempre, eso es algo que los amantes aun no han entendido, por eso me detuve un instante para pensar en ti y decirte que las hojas de los árboles siguen volando como si fuera otoño, los cielos van cayendo a pedazos sobre el mar naranja cuando llega la tarde, y yo empecé a extrañarte de algún modo. Los días pasan sin saber de ti y se va formando una bola de nieve que amenaza arrasar todo a su paso. Parece que el universo conspira para tu ausencia, las galaxias se hacen cómplices del azar y tú aun no estas dispuesta a aparecer por mi ventana.
Te llevo conociendo desde hace mucho tiempo, hasta me aprendí tus gestos y puedo adivinar cuando estas mintiendo, cuando dices la verdad y cuando esperas que una mentira se haga realidad. Puedo también creer tus medias verdades hasta el día que tu lo decidas, porque los amigos siempre somos cómplices de los secretos, aun sin ser contados. Puedo hacer todo eso y mas, porque nos aceptamos tal como somos, porque somos cada día mas imperfectos productos de nuestra naturaleza ruin. Aprendo a no quejarme, entiendo ser libre por sobre todas las cosas, incluso sobre las cadenas con las que a veces nacemos. Pero esto es la vida y hay que vivirla al máximo con el menor cargo de culpa,
Querida amiga, esta anocheciendo y nesecitaba hablar contigo, talvez solo para darte las gracias por la alegría de tu amistad, por la buena noticia de que estamos aquí por el tiempo que nos quede, quizás hasta envejecer juntos saludándonos por esta ventana tan pequeña, sin mostrarnos mas que a nosotros mismos con el corazón en la mano y el alma al descubierto. El tiempo sigue transcurriendo y decidí extrañarte toda la noche, hasta que decidas aparecer, pues eso hacen los amigos. Somos como labios que nesecitan ser dos para poder sonreír.

lunes, 2 de febrero de 2009

SOLO UN INSTANTE MAS

Déjame reposar en tus piernas, pareciera que es mi última noche en este mundo irreal, por fin puedo verte y tocarte como siempre lo quise, ahora puedo sentir tus manos, tu cabello tiene ese aroma que siempre soñé, y tu aliento suena a la brisa del mar cuando regresan las olas. No se cuanto tiempo me quede aquí, así que tratare de ser breve, y te preguntare de las cosas que jamás me respondiste.

Quisiera saber donde naciste, donde fue que creció tu infancia, si tus padres te compraban regalos en todos tus cumpleaños, si fuiste feliz o lo intentaste serlo en todo ese tiempo. Me gustaría saber a que edad te enamoraste por primera vez, si aquel chico fue como los cuentos de hadas o solo fue una estadística, si alguna vez te dijeron que te amaban, escribiéndolo en un papel cortado, si te dedicaban canciones amorosas o te la tarareaban al oído. Me encantaría saber como era tu madre, si te protegió tanto como se suelen proteger a las princesas, si curaba tus heridas son esa ternura que solo se le da a los ángeles. También me gustaría preguntar como era tu padre, si era de esos tipos que suelen parecer duros, pero cuando les das un beso se derriten como hielo en el agua.

Me gustaría saber en que calle vivías que nunca te encontré, donde fue que te escondías mientras yo te andaba buscando, y como diste conmigo, me gustaría enterarme de las cosas que hiciste para no dejar rastro. Te tomaría entre mis brazos y te preguntaría como fue que llegamos aquí. Tu apareciéndote solo en sueños, cada dos semanas durante tantos años, para hacerme todas esas preguntas que yo deseo hacértelas ahora, con pocas esperanzas de ser respondidas. Pero hay cosas que no deberían cambiar, si estas aquí es por algo, aunque los mundos irreales no sean mi especialidad.
El tiempo se agota, yo sigo recostado en tus piernas, vociferando promesas llenas de nostalgia, distrayendo el reloj para no salir huyendo. Déjame seguir respirando bajo tu presencia, y sígueme regalando ese bello silencio que es tu mundo de los sueños.

LA DULCE CAROLA


Ella se llamaba Carola, tenía más de treinta años y vivía en una casa celeste al final de mi calle, Carola era una de esas mujeres que se decía que tenía una reputación manchada, un pasado tormentoso y un futuro maldito. Incluso mi madre me aconsejaba no acercarme mucho a esa mujer, y yo apenas tenia quince años. Era el tormento de todas las mujeres, ninguna madre la deseaba cerca de sus hijos. Pero a la vez era la diversión de todos los hombres, la aventura mas placentera que se pueda tener con una mujer, según comentaban los tipos mayores.
Carola no era una loca ni una desquiciada, sino todo lo contrario, sabía escuchar y dar consejos, obviamente esa no era su mayor virtud. Eran muchos los de mi calle quienes se habían acostado con ella, también los chicos de las calles vecinas tenían una historia con ella. Era muy difícil no desearla, tenia esa mirada picara, esa sonrisa sarcástica y una lengua que siempre dejaba brotar palabras amenas. Era la mujer de todos y de nadie, nunca se le conoció novio alguno, decían que ella nació para hacer feliz al resto del mundo, que su misión en la tierra era una de las más bondadosas que podía existir. Y por eso todos en el barrio la admirábamos muchísimo.
Pero una noche se corrió el rumor de que Carola había desaparecido. Un día nos enteramos que aquella mujer de vida sedentaria ya no vivía más en esa casa celeste. Nadie supo dar una explicación exacta de su paradero. Algunos decían que se había ido a vivir con algún novio que tenia escondido, que había decidido rehacer su vida otra vez en algún lugar muy lejano donde nadie la señalara con el dedo, otros corrían el rumor de que algo malo le había pasado, talvez algún chico enamorado le quiso hacer daño al no poder tenerla solo para el. Cada uno soltaba teorías distintas, pero al final nadie podía saber en realidad lo que había pasado con Carola, solo sabíamos que ya no estaba mas en nuestra calle.
Cierto día, cuando la mañana daba sus primeros rayos de luz, la gente salía a sus trabajos, Sin embargo, todos nos deteníamos un instante a observar sorprendidos lo que había pasado en la casa de Carola, alguien con menos orgullo que corazón, había dejado escrito con plumón un mensaje que decía: “Siempre te recordare, gracias por los instantes vividos, que seas feliz estés donde estés”. Entendieron que era el testimonio de un amante dolido por la partida de tan linda mujer, todos los que se detuvieron a leerlo se solidarizaron con aquel chico anónimo que había dejado plasmado parte de su dolor en aquel muro celeste.
Pero eso no fue todo, cada mañana que pasaba, otro mensaje aparecía: “Recuerdo tu sonrisa, al igual que tus caricias y se me hace difícil olvidarte, algún día merecías ser feliz”, y no era de la misma persona, porque la letra era distinta. Otros mensajes decían: “Valió la pena tenerte, aunque sea solo una vez”, “Hasta siempre Carola de mi alma”. Se había vuelto una especie de catarsis de todos los hombres que extrañaban a Carola.
Los mensajes fueron llenando el muro, Y Carola nunca apareció, nadie pudo saber de sus paradero ni el motivo de porque se fue sin avisar. Talvez fue mejor así, dicen que las despedidas son muy tristes. Yo solo recuerdo que cuando cumplí diecisiete años, salía ebrio de mi casa para comprar algo de comer, y allí estaba ella, me pregunto porque estaba bebido, le dije que era mi cumpleaños, así que ella me invito a pasar a su habitación para darme el mejor regalo que una mujer me puede dar, después del regalo de la vida. Aquella noche le confesé mis miedos, le hable de la chica que me gustaba y de los tantos años que nos quedaba por vivir, “Las mujeres como yo no viven para siempre… aunque deberían” me decía mientras soltaba esa sonrisa sarcástica.
Anoche me asome a aquel muro celeste de la casa donde Carola vivía, recordé sus labios, su andar melodioso, sus palabras de aliento, su mirada que muy en el fondo aun tenia algo de niña. La noche era sil
enciosa y agobiante, oscura, temerosa, redundante. Mientras nadie me veía tome mi plumón como aquella ocasión en que comenzó todo, y deje un segundo mensaje para completar la frase: “Siempre te recordare, gracias por los instantes vividos, que seas feliz estés donde estés…mi dulce primera vez”.

CYBER-AFFAIRE

- Hola me llamo Fabrizio, soy poeta y sueño un día escribir un libro. Me gusta tocar la guitarra, dibujar imágenes surrealistas y oír a Silvio Rodríguez. (dice él)

- Hola soy Yolanda, no leo poesía, estudio para profesora, me gusta bailar y no se quien es Silvio Rodríguez. (dice ella)

- Me gustaría acariciar una rosa solo para ver si es tan espinosa como tu naturaleza, tu belleza parece romper barreras y me invita a soñarte conmigo, viajando por la vida en el mar infinito.

- Te confundes conmigo. Las rosas tienen espinas, yo no las tengo, aunque si tocas ciertas partes, podría salir herido, pero me gustan los viajes, menos los de altamar.

- Te invito un café, mientras me hablas de tu vida y tus metas, yo te hablare de las mias, me gustaría conocerte y saber más de ti. Talvez tengamos muchas cosas en común.

- Esta bien, te espero en la Cafetería de la calle Mendiola, nos vemos a las nueve, procura llegar a tiempo porque no me gusta esperar.

Ambos se conocieron a las nueve en aquella cafetería, luego de dos horas, tres cafes y cuatro cigarrillos, salieron a caminar por las calles del Olivar, el le presto su abrigo, ella la abrazo por los efectos del frió. Luego se besaron en aquel parque donde hay poca luz, se mezclaron en caricias y decidieron pasar la noche en el hotel “Luna llena” que quedaba en la esquina. Nunca encontraron cosas en común, solo muchas ganas de vivir y sentir que no estaban solos en el mundo.

AMOR SIN ETIQUETA


Ella dice que tiene treinta y cinco años, cabello negro, ensortijado, hasta los hombros, senos grandes, piernas fuertes y manos suaves, que le gustaría viajar por el mundo, conocer Paris y pasear por el Sena, le gustan los libros de Cohello, las canciones de Chayanne y las bachatas de Daniel Santos, dice que cree en el amor y en todas sus formas, sueña algún día ser feliz.
El dice que tiene cuarenta años, un metro ochenta de estatura, brazos musculosos y poco cabello, es electricista y divorciado, vive solo en un departamento alquilado, quiso algún día ser abogado y ganar mucho dinero, pero la vida lo lleno de contradicciones. Sueña con comprarse un auto, una casa propia y un perro pastor alemán, sueña con ser feliz.
Ambos encienden sus computadoras a la misma hora, ella en Medellín y él en Los Angeles, los horarios coinciden, también las esperanzas y los miedos a ser descubiertos en algún momento, juntos se confunden en pasiones dormidas, en almas despiertas, en lujuria desprendida, se van despojando de sus mascaras y también de la ropa, disfrutan de su desnudez, su deseo y de su imaginación, lamentan la desdicha de no estar juntos uno con el otro. Pero el destino lo quiso así, sus vidas se diluyen la vida cotidiana, en los problemas reales de un mundo hostilizado, en las vías crueles de los sentimientos.
Ya es medianoche, ambos apagan sus ordenadores, se cubren con sus prendas y se secan el sudor con el viento que llega de la ventana abierta. Ella regresa a su vida real, donde su marido duerme tendido y cansado del arduo trabajo, sus hijos descansan en la otra habitación, ella espera el amanecer para lidiar con los problemas del hogar y la economía, cumpliendo sus deberes de madre y esposa. El regresara a su cama, o talvez vaya al bar de la esquina a buscar una mujer para saciar su sed, o saldrá a la casa de su novia a pasar la noche, porque dormir solo suele ser muy frió a veces.
Amores extraños, que se envuelven con colores opacos, de mentiras pasajeras que sueñan ser verdad, amores que no se entienden, que salen de cualquier contexto emoc
ional, y no se comprenden como llegaron a tener el titulo de amor. Pero son amores que existen, que están ahí, en ese mundo paralelo que despierta… mientras todos duermen.

domingo, 1 de febrero de 2009

AMORES QUE DUELEN


La pequeña Gabrielita anda muy distraida por las calles de San Andres, con tan solo 4 años, falda corta, con dos mechas colgando de la cabeza, las rodillas sucias y los zapatos limpios, ella camina sin temor por esos caminos que antes no fueron suyos. La gente que la reconoce en la calle, la saluda con un gran gesto de alegria y a la vez de tristeza, cuando va a la tienda con cinco monedas para comprar tres caramelos, es atendida por la dueña que sabe que ella es Gabrielita, coge sus tres monedas y le da siete caramelos, sin importar que le falta dinero para ello. No acepta reclamos, solo desea ver sonreir a la niña, aunque solo sea por unos dulces. Cuando pasa por el parque una madre le compra unos globos a su hija, pero al ver pasar a Gabrielita, compra dos globos mas para regalarselo a la pequeña niña de las rodillas sucias.
La señora Rosita que vive en la esquina de su calle, le corta el cabello y le hace bellos peinados, para que se vea radiante y coqueta, le regala muñecas, vestidos nuevos y zapatos. No pide nada a cambio, con verla sonreir es suficiente. La señora Rebeca, dueña de la escuela que esta a la vuelta de su casa, ha hablado con su abuela, y le ha prometido que el proximos año, la niña podra estudiar en las aulas de su colegio, sin pagar pension alguna, solo se debera comprar el uniforme y los libros. La abuela agradece el gesto y sonrie al saber que su pequeña va creciendo y la vida solo es un gran suspiro en el fondo de su corazon.
Toda la gente de San Andres adora a Gabrielita, la invitan a todos los cumpleaños de los niños del pueblo y es la que se lleva mas regalos, la dejan jugar en el patio de sus casas, perdonan sus travesuras que son pocas, entendiendo su inocencia de niña. Las personas mayores al verla pasar, no dejan de sentir un dolor en el alma, una pena muy honda que no ha cicatrizado para ellos, aunque para Gabrielita solo es una triste historia que algun dia entendera.
Hace cinco años, en ese mismo pueblo de San Andres vivia una mujer muy linda y muy joven, llamada Gabriela, que por esas cosas del destino y del amor, quedo embarazada, el padre de la criatura la abandono a su suerte y nunca mas aparecio. Sin embargo eso no le importa a Gabriela, pues ella sola veria la forma de luchar para salir adelante. Asi que cada semana se iba a la posta medica de San Andres para controlar su embarazo. Se preocupaba mucho, sabia que la historia seria diferente mientras su bebe la tendria a ella. Serian el uno para el otro y ella le enseñaria las calles del pueblo, los vecinos del lugar, las esquinas de la catedral.
Pero una noche, cuando a Gabriela le faltaba pocas semanas para dar a luz, fue secuestrada por unos traficantes de niños, la llevaron a un lugar muy lejano de su casa, y a pesar de los gritos desgarradores de Gabriela, fue despojada de lo mas valioso que llevaba dentro. La niña fue arrancada del vientre de Gabriela, dejandola morir desangrada en aquella habitacion vacia y fria, mientras se llevaban a su hija para ser ofrecida en venta en un pais lejano.
Cuando se supo del crimen, todo el pueblo quedo impactado, la policia se movilizo de prisa que pudo capturar a la mujer que secuestro a Gabriela, y tambien pudo encontrar a la niña, estaba escondida en la casa, envuelta de pañales viejos. Con los examenes respectivos se pudo comprobar que era la hija de Gabriela, fue llevaba a los brazos de sus abuelos que decidieron llamarla como su madre: Gabrielita.
La pequeña niña de rodillas sucias y zapatos limpios sigue caminando
por las calles de San Andres, sin saber que esas calles aun guardan peligro. Pero a ella no le importa, ella solo quiere jugar a las muñecas, irse a la casa de Doña Rosa para que le hagan un lindo peinado, ir a los cumpleaños y pronto ir a la escuela. Porque la vida tiene que seguir, las personas de San Andres lo saben, sus abuelos lo saben, y su madre asi lo hubiese querido.

MARIPOSAS EN EL ESTOMAGO


Ella tenia tres años menos que yo, unos ojos claros impresionantes, labios rosados, como si nunca hubiera besado a nadie, con un gran sentido del humor y de optimismo, siempre tenia palabras de aliento y alguna solución para mis problemas, por mas descabellada que esta fuese. Me sentaba con ella en la vereda de su casa de la avenida Cesar Vallejo, viendo la gente pasar, saludando a los vecinos uno por uno, conociendo a sus amigos del barrio, hasta ver aparecer la luna en su máximo esplendor. Ella quería ser psicóloga para curarme de mi locura, me enseñaría a poner los pies sobre la tierra y tener los ojos bien abiertos. Yo solo quería ser el que le diese el primer beso, el que le enseñe a caminar por los laberintos del amor y la pasión. Nunca le dije que sea mi novia, cuando estaba con ella, me volvían los miedos de la timidez, como cuando tenia catorce años, me sentía desarmado, con la guardia baja, era una sensación bastante agradable, porque me hacia ver como el adolescente que alguna vez fui.
Le daba regalos envuelto en papel de colores, le regalaba canciones, le escribía cosas dulces en una envoltura de chocolate, y la hacia reír muchísimo, como nadie nunca la había hecho reír según me confeso. Cuando fue su cumpleaños, dibuje su rostro en un viejo mantel blanco, escribí su nombre en forma de acróstico, diciéndole que siempre será la niña de mis ojos, ella me miro con sus ojazos verdes, me abrazo muy fuerte y me ofreció sus labios para hacer un pacto de amor con un beso. Sentí mariposas en el estomago, como si volviera a nacer desde un capullo para ver la luz desde sus labios, Nos abrazamos mucho rato, acaricie su cabello y le dije que no deseaba estar en ningún otro lugar del mundo, que no sea esa vereda de la avenida Vallejo. Las historias de amor no siempre tienen un final feliz, dicen que los amores cobardes no llegan ni a historias, se quedan allí. Y yo apenas tenia veintiún años, deseaba saber mas del amor y sus extrañas formas, quería conocer todas sus caras y escribir de cada una de ellas, quería ser un pirata que busca tesoros en todos los mares. Una noche después de pasear por el parque, le regale una pulsera con su nombre y el mío en iniciales, la bese detrás de su puerta, le conté de mis planes, de mis miedos y mis locuras... y la deje ir, las mariposas volaron, acelerando sus alas, para no volver mas.
Conocí un poco de todo, de los amores que sueñan, de los amores que duelen, y de los que matan. Supe que hay amores indescifrables, incógnitos, incluso existen amores que no deberían llamarse amor. Los amantes van inventando palabras en el diccionario con sus cuerpos, con sus caricias y sus pecados van creando nuevos pecados. Yo me dedique a contar historias que hablen del amor y sus demonios, viví la vida que quise, vencí mis temores y casi siempre mantuve los pies sobre la tierra. Sin embargo, aun tengo sueños donde aquella muchacha del principio de esta historia, viene llegando con su andar recatado, sus labios de niña, derramando palabras de aliento. Pero ya no puedo besarla, su boca se deshace con el viento cuando logro acercarme. Y aquella avenida Vallejo ya no sabe mas de ella, dicen que se caso un día y tuvo una hija, que después de todo llego a ser psicóloga y ahora vive en una casa grande, con jardines, pero sin veredas. Es que los amores cobardes no llegan ni a historias.... se quedan allí. Y los piratas un dia abandonan sus barcos, para detenerse a escribir sobre la nostalgia de lo que no pudo ser.

CONFESION TARDIA


Así fue como pasó, no se pudo evitar el desenlace, el destino lanzo sus cartas mas crueles y se marcho por la ventana. Yo, un tipo manso y tranquilo, con mucha mas cobardía que dignidad, decidí jugarme mis últimos cartuchos sin importarme perder lo poco que me quedaba. Es que la amaba tanto, que toda mi vida estaba llena de ella, yo existía solo para ella, mi vida entera era un paréntesis dibujado con signos mayores incrustados de su nombre. La amaba tanto que mi cuerpo era una ofrenda a su belleza, un sacrificio humano donde mi alma y corazón se derretían en el fuego de su pasión. La conocí en aquel bar de siempre, bebiendo entre amigos, me presente con ella y le jure que mis ojos no habían visto semejante dulzura hasta haberla conocido, le prometí que algún día seria mi novia, y que mi casa seria su refugio, donde cobijaría sus suspiros, su vida entera. Ella acepto con el pasar de las semanas, aunque los amigos hablaban de su pasado oscuro, nunca me importo, yo sabia que éramos el uno para el otro y ese amor seria para siempre.

A veces el amor te vuelve ciego ante los demás, te quita el poco sentido común que te queda y hace de ti un ser sin remedios ni escrúpulos. Por que nunca quise hacer caso a los comentarios que decían que ella se seguía viendo con su ex amante, en mi propia casa mientras yo trabajaba. Ella siempre me lo negó, así que no tenía porque dudar de ella, yo si sabia tratar a una mujer. Pero un día, salí ebrio del bar, enojado por haberme peleado con alguien que se atrevió a insultar a mi mujer. Así que me fui a mi casa para verla, y probarme a mi mismo que ella no es como dicen los demás. Y no pude creer lo que estaba viendo, ellos estaban desnudos en mi cama, haciendo el amor, ahogándose en gemidos y pudores. Ella era la luz de mi vida, mi corazón le pertenecía, mis manos sangraban trabajando por ella, para que no le falte nada, pero todo el tiempo me fue infiel, traiciono mi hombría, mis sentimientos y mi orgullo. Lo demás tenia que suceder, cogí un cuchillo de la cocina y entre a la habitación para salvar mi honor, quise limpiar mi hombría con su sangre, y la ataque cuantas veces no recuerdo, solo tengo en la memoria de que ella lloro en mis brazos pero nunca pidió perdón. Su sangre se mezclo con mis piernas mientras apretaba su cuerpo, aun incrédulo de la locura que había cometido.

La mujer de mi vida, la que llenaba mi existencia, yacía muerta entre un charco de sangre, bajo mis propias manos. Cuando quise reaccionar ya era tarde, el amante había cogido el cuchillo y mientras yo lloraba abrazando el cuerpo de mi amada, me clavo el puñal por la espalda, tantas veces que mis gritos se oían cada vez mas despacio. Para luego marcharse por la ventana, huyendo despavorido.
Así fue como sucedió, no se pudo evitar el desenlace, mi dignidad pudo mas que mi cobardía y lance mis ultimas cartas. Ahora estoy aquí, muriendo de a poco, sin dar gritos de auxilio, cumpliendo mi castigo como el hombre que soy, no quiero que nadie venga a salvarme, no quiero que nadie vea lo que hice en esta habitación. Salve mi honor y ahora moriré con el, abrazando el cuerpo de la mujer que alguna vez jure amar para toda la vida, esperare el silencio final que se la da a los cuerpos inertes.

PRIMER AMOR

Se llamaba Claudia, tenía varios años más que yo, mirada fija y sonrisa encantadora. Nunca pasaba desapercibida, era inevitable no darme cuenta que ella estaba ahí, con el cabello largo y el vestido hasta las rodillas. Dicen que mis ojos brillaban cuando la veía, que mis manos sudaban en demasía cuando la tenía cerca, como no darse cuenta de que era el amor haciendo su primera aparición en forma de mujer. Yo aun era muy ignorante acerca de esos nuevos sentimientos, pensaba que no estaba listo (creo que nunca estamos listos) para cosas así, desconocía las fases de la vida, desconocía las historias de parejas en los libros de historia, pensaba que la vida era tan simple como jugar a la pelota, ensuciarse las rodillas o dormir ocho horas diarias. Creo que nunca estaremos listos para el amor.
Aquel amor duro varias semanas, pero como siempre sucede en las primeras veces, aquel amor era platónico, nos separaba mas que distancias, los años por vivir. Nunca le dije que estaba enamorado, nunca le dije lo mucho que sudaban mis manos cuando estaba junto a ella o que mis piernas sentían temblores cuando me miraba de esa manera. Y se que tampoco me iba a creer, porque cuando tienes cinco años, la gente grande nunca te toma en serio, piensan que el amor solo llega cuando eres adulto, cuando tienes mejores cosas en que pensar que el mismísimo amor, porque sus veinticuatro abriles le decían que no debía creerle a un niño de mi edad.
Un día del cual no me acuerdo del todo, dejo de aparecer en mi vida, decían que había viajado a un pueblo muy lejano llamado “Huamanga” a visitar a unos familiares, pensé que algún día regresaría pero nunca más volvió. Tiempo después, cuando aprendí a leer, supe de una guerra sangrienta, donde terroristas se enfrentaban a militares, donde no perdonaban ni mujeres, ni niños, ni ancianos. Pueblos enteros exterminados ante tanto dolor y que luego trataban de ocultar haciéndonos creer que nunca sucedió. Cuando crecí trate de averiguar y entender todo el horror que se vivió por esa guerra, supe que eran ideologías nuevas, supe que era una lucha de clases, que el terror se apodero de todo un país, que se empezó a tener miedo del futuro, y supe también que aquella guerra se origino en un pueblito muy pobre y olvidado, llamado "Huamanga".
Los años curaron heridas, borraron cicatrices, pero aun en estos tiempos, la recuerdo por momentos, con ese cabello largo y su vestido hasta las rodillas, lanzándome esa sonrisa encantadora, prenunciando mi nombre de esa forma tan dulce con la que se suele hablar a un niño de cinco años, que no sabe nada de la guerra ni del amor. El tiempo juega a ser enterrador de nuestros temores, envuelve nuestros recuerdos y los protege del miedo a crecer, nos dice que la vida ya no es la misma pero no nos obliga a cambiar. Pues ahora tengo casi treinta años, pero Claudia aun se aparece en mis pensamientos, cuando cae la noche y me pongo a pensar en cosas no tan importantes, como el amor. Y cuando la recuerdo estando a mi lado, mirándome de esa manera… aun me sudan las manos y mis piernas sienten temblores.

miércoles, 21 de enero de 2009

PENSAR EN TI

El universo guardo dos estrellas en el firmamento para recibir el amanecer, mi ventana esta muy lejos de la tuya, pero aquellas estrellas forman un extenso puente de tus labios a mis manos, tu dibujas besos y yo escribo poemas, pero mis poemas no se comparan a tus labios, ni siquiera se acercan en simetría ni en perfección. Es que tus labios son el estado solido de la fantasía, el momento exacto donde nacen las palabras, el lugar preciso donde se inicia tu belleza.

Cuando la noche cubre el cielo con su manto oscuro, ahí estas tu para iluminar los caminos, aunque ninguno me lleve a ti, llenas de luz los senderos que serán el guía de los caminantes. Ando buscando mapas que descubran las rutas que me lleven a tu cuerpo, un manual para aprendiz de pirata que me ayude a desenterrar tus lunares, una copa fría de vino que me haga delirar cuando invada tus senos para bajar por tu vientre y clavar mi bandera.

Soy el nombre que no pronuncias de día, el párrafo que lees antes de dormir, la historia que espera tener un final escrito con tu letra, soy el espacio vacio en tu corazón que nunca será habitado.

Eres la señal del norte que llega con susurros, el canto del coquí que libera tus alas, la sonrisa interminable de mujer encantadora, eres la musa que ha venido a complacer mis noches de espanto, las consonantes que le dan sentido a mis palabras. Hoy entre para escribirte palabras de aliento y esperanza, pero siempre me pierdo en las tristes ganas que tengo de abrazarte, acariciarte, desearte y decirte una vez mas... gracias por acompañar mis silencios, aunque me sienta cansado de callar.

sábado, 17 de enero de 2009

TUS BESOS


Los vientos llegan en silencio, soltando murmullos, como frases liberadas, apoyándose en nubes de alivio y preguntándose: como serán tus besos?. Tengo muchas teorías respecto a ese dulce evento, pienso que son como abejas que se posan en mis labios para fabricar amorosamente su miel sobre mi lengua traviesa, pienso que tus besos son ese bello aleteo de labios que quieren volar entre los míos como mariposas encantadas.
Nos separan mas que distancias, enormes circunstancias de tiempo y fantasía que no permiten unir nuestros labios y probar el excitante palpitar de tu boca dentro de la mía. Nos falta valentía, imaginación y locura, nos dibujamos de gloriosa tristeza que nos pone de rodillas ante el destino y nos hace rezar entre gritos de paciencia, nos hace sedientos de deseo, cómplices de la lujuria, hambrientos de gemidos que coquetean con tu pelo.
Es todo lo que se, no soy bueno para describir eventos exactos, solo te digo lo que pienso de tus besos. Y aunque tal vez nunca pueda probar tus labios, estaré aquí para seguir soñando con ellos, haciéndote reír con mi
s ocurrencias, preguntando por cada lagrima que dejaste caer y por cada noche en vela donde te hallo la soledad. No somos eternos mujer, pero pienso que seguiré aquí hasta ver morir las estrellas, hasta ver caer los planetas uno a uno, seguiré aquí porque somos cómplices, de esos que sueñan con besos mientras duerme la gente.

martes, 13 de enero de 2009

MONOLOGO


Pasamos todo el tiempo disfrazándonos de personas que odiamos, comprando cosas que no nos hace falta, fingiendo ser felices en lugar de intentar ser felices, fijándonos en la vida de alguien que no conocemos, prejuzgando a gente no desea ser juzgada. Vamos de prisa en busca de sonrisas pasajeras, corremos sin rumbo por caminos equivocados, pisoteando lo que esta a nuestro paso, sin sentir un poco de misericordia. Nos volvemos egoístas, ciegos e inhumanos, nos olvidamos de vivir y creemos que nada es suficiente, sin saber que la felicidad esta en las pequeñas cosas que pisoteamos cuando salimos buscando un poco de alegría fingida, en busca de cosas que cuando obtenemos ya no nos interesa.

No entendemos muchas partes del camino, por eso nos desviamos constantemente, distorsionamos nuestra ruta llenándonos con mentiras que nadie mas se las cree, dibujamos mapas para buscar tesoros que no existen, inventamos mentiras que se vuelven verdades absolutas con el pasar de los años. La vida se disfraza de duende a veces y te deja una olla de oro, nosotros pensamos que una olla como esa nos hará muy felices, sin embargo con los años y los golpes, nos damos cuenta que la felicidad no viene en ollas ni tienen ese color tan deslumbrante.

La vida es un instante de magia que talvez no sea eterno, pero dura lo suficiente como para que el publico se ponga de pie y aplauda. Es como una canción donde nosotros le ponemos la letra y el ritmo, las rimas y los versos nos pertenecen, de nosotros depende que tan fuerte se oiga nuestra melodía. Aunque la vida no sea tan sencilla como nosotros hubiésemos querido, no tengan miedo… nadie se ha muerto por atreverse a vivir.

lunes, 12 de enero de 2009

CON LICENCIA PARA VIVIR

Llegue después de muchas lunas, aprendiendo nuevas palabras y desechando amores que se convirtieron en dolores con los años, me puse muchos trajes a lo largo del tiempo; fue bandido risueño, ladrón de amores, amante compulsivo, corazón roto, animal nocturno. El amor llegaba en trozos pequeños, de diferentes lugares hacia todas partes y yo parecía un niño atrapando burbujas en el aire, esperando que una de esas burbujas se queden para siempre conmigo. Entendí que nada es para siempre, ni siquiera el amor.

Me eche en el campo a dibujar figuras uniendo las estrellas del cielo, camine bajo la lluvia riendo como un desquiciado hasta terminar de mojarme, observe el mar por las tarde hasta que el sol se esconda debajo de las olas, le puse adjetivos a la luna hasta llenar mis cuadernos desde aquel viejo balcón, vi el amanecer desde muchas ventanas, desde muchas habitaciones, desde muchas camas y encima de muchos cuerpos. Anduve por lugares oscuros en busca de silencios que abrigaron mis miedos, escribí nombres en la arena y vi como la marea borraba esos nombres, probé muchos labios y de algunos hasta se me quedo el sabor.

No fue nada sencillo llegar aquí, tuve que aprender de los mejores; leí a Vargas Llosa, García Márquez, Pablo Neruda, pude ver cantar a Sabina, Serrat, Silvio y Pablo, hasta entender sus estrofas, vi las pinturas de Botero, Szyszlo, Guayasamin para conocer nuevos mundos paralelos. Estudie historia con Hitler, Musolini, Franco, Ghandi, Luther King, la Madre Teresa y entendí que el odio no puede mas que el amor, que nuestro sentido de supervivencia es mayor que la autodestrucción y que aun podremos ver nuevas generaciones llegar.

Llegue aquí después de muchas lunas, con algunos daños permanentes y otros no tan graves, gane, perdí, odie, ame, llore... aprendí. Y ahora que tengo una década mas, con mas ganas que dignidad, siento que ya no hay monstruos que vencer, no hay princesas que desean ser salvadas ni dragones que vigilan castillos encantados. Tengo la ventana abierta, listo para observar nuevos amaneceres, preparado para salir a la calle con la frente en alto y enfrentar la vida, amar la vida... vivir la vida.



TU Y YO

Tú y Yo somos amigos y quiero que esta amistad nunca termine. por eso, necesitamos estar de acuerdo en ser siempre sinceros el uno con el otro, en compartir nuestros buenos y malos momentos, en la necesidad de señalar y reconocer nuestros errores.
Tu y Yo somos amigos y estas amistades uno de los tesoros mas grande de la vida. Aprendamos juntos a conservarla y cultivarla... Y crezcamos con ella.
De Fatima

jueves, 8 de enero de 2009

SOMOS LO QUE SOMOS


No me gusta mi cabello, tiene una forma muy difícil de pasarle el peine, como una guerrera en ultima batalla, dejándolo todo y no darse por vencida. No me gusta mi frente, tengo una cicatriz que me hice de niño, producto de un golpe accidental que finalizo con varios puntos de sutura que me curo la enfermera mas linda que haya visto en un hospital, pero me converti en una especie de imitación mediocre de Harry Potter. No me gusta mis ojos, tienen un color muy oscuro, son negros a secas. No me gusta mis brazos, están huérfanos de músculos, no puedo ganarle a nadie a las vencidas, mi vientre a tomado una curva nada agradable, se me ha hinchado de tanta cerveza y comida chatarra, tampoco me gusta. Ni que decir de mis piernas, no son nada estéticas, tengo una lesión en la rodilla que no me permite hacer demasiado esfuerzo, corro el riesgo de romperme algún ligamento y pasarme meses en cama, maldiciendo mi mala suerte y el mal estado de mi cuerpo mofletudo, ruin y casi ridículo.

No me gusta ninguna de las piezas de este rompecabezas amorfo que es mi humanidad, este manojo de cualidades imperfectas del cual esta lleno mi persona. Pero cuando me miro al espejo de cuerpo entero, veo a un tipo lleno de miedos, dudas y complejos. Veo a alguien que se equivoco de papel en esta obra compleja que e
s la vida, pero que tiene ganas de cumplir lo que le toca hasta que alguien le baje el telón y eso me gusta. Este tipo esta medio loco, pero lo oculta muy bien, además, el espejo sabe disimular. Nadie es menos que nadie, no somos lo que dice la gente o lo que te diagnostica algún psiquiatra presumido... simplemente somos lo que nos dicta el espejo.

miércoles, 7 de enero de 2009

MI NIÑEZ

Mi casa era de ladrillos y sin pintar, tenia de techo varios troncos cubiertos con esteras y cuando llovía teníamos que poner capas de plástico sobre las esteras para cubrir los agujeros, pero nunca podíamos cubrir todo el techo así que teníamos listos las tinas y ollas para evitar que nuestro piso se inunde de barro. Nuestro piso no era de cemento ni de parquet sino de tierra, lleno de baches donde muchas veces hacia hoyos para poder jugar a las canicas, no teníamos habitaciones separadas pues todo estaba mezclado en las mismas cuatro paredes, es decir que la cocina, el comedor y las camas estaban en el mismo lugar. Mi puerta no tenia cerradura, cuando no había algún adulto en la casa lo trancábamos con un viejo madero que hundíamos en el suelo para que nadie pueda entrar sin nuestro permiso y cuando no quedaba nadie dentro, juntábamos dos alambres y le poníamos un candado en medio. No teníamos ventana hacia la calle ni hacia ningún lado, solo podíamos ver afuera por las grietas que tenia mi puerta, ah y me olvidaba; mi casa no era mi casa, sino que fue alquilado por mis padres.

Yo era el menor de los tres hijos y el único varón así que muchas veces mis hermanas salían a defenderme cuando los mas grandes me hacían llorar, pero mis amigos no lo hacían con mala intención sino que cuando eres niño siempre estas expuesto a juegos crueles, a mi me avergonzaba que un mujer tenga que defenderme y deseaba crecer para poder pelearme solo. Me hubiese gustado tener un hermano pero nunca se lo dije a mis padres, me sentí solo muchas veces por esa ausencia del hermano mayor pero aprendí a sobrellevarlo aunque nunca fue fácil, sobre todo cuando casi todos mis amigos tenían hermanos mayores menos yo. Pero tuve muchos amigos y entre tantos hubo alguien que fue como mi hermano, solo tenia un año mas que yo pero yo sentía que tenia mas, casi siempre me defendía de los mas grandes en la escuela y evitaba que me meta en problemas o si lo hacia el estaba a mi lado para pelear conmigo. Nunca olvidare aquel día en que nos quedamos sin el pasaje de autobús y tuvimos que caminar como tres horas para poder regresar a casa, tan solo teníamos siete y ocho años pero aquella noche le perdí el miedo a la calle.

Fui un niño mas en esa calle donde vivía, participaba en los mismos juegos que ellos, aunque mi trompo haya sido el mas chico y mi cometa pudo haber sido la mas barata de todas, ellos jugaban conmigo como si esas cosas no importaran, es que cuando eres niño nunca importan, la inocencia de los años te hacen ver solo a través de los ojos y cuando eres pequeño siempre andas mostrando el corazón entre las manos. Mis padres eran muy pobres que casi nunca los veía porque trabajaban todo el tiempo, me acostumbre a verlos muy poco, pero cada dos o tres meses mi papa nos llevaba a comer afuera que para nosotros era todo un acontecimiento, todos nos poníamos nuestra mejor ropa y nos arreglábamos para ese día, y con todos tomados de la mano íbamos al restaurante de la esquina donde vendían comida china, era nuestro día familiar y había que disfrutarlo al máximo.
Entre las goteras que a veces no dejaban dormir, entre las veces que solía despertar y veía a mi madre preparando el desayuno frente a mí, las veces que de madrugada oía el ruido de las llantas de la carreta que me avisaban que mi padre volvía a casa, a ese lugar sin techo, sin ventana y sin cerradura que me abrigo durante mi niñez, pude ver pasar ante mi una vida maravillosa. Pues entre tantas privaciones que tenia aquella casa que no era mi casa, aprendí a amar las cosas sencillas, aprendí que la pobreza no es tan mala como ahora dicen. Pues entre todas esas cosas… yo nunca fui tan feliz.

martes, 6 de enero de 2009

EL SUR TAMBIEN EXISTE

El tío Francisco tuvo que viajar a los Estados Unidos para poder mantener a sus cuatros hijos que todavía estaban muy pequeños, en mi país no había mucho futuro en esa época, los sueldos eran miserables y el no quería que sus pequeños pasen necesidades. El se marchó una noche de Marzo con las maletas llenas de fe y de amor por sus seres queridos, paso tres años de su vida trabajando doce horas diarias o quizás mas, pero mensualmente enviaba dinero para su esposa y con eso ayudaba a mantener a sus hijos, en esos tiempos no habían muchos teléfonos en su pueblo como ahora los hay, asi que nunca se podía comunicar con su familia en todo ese tiempo, salvo dos o tres cartas que escribía para ellos y que el servicio de correo demoraba varios meses en entregar. Eran tiempos difíciles pero había que afrontarlos con valentía, mi tío pertenecía a esa mayoría de gente de mi país que no tenía muchas opciones para escoger.

Luego de pasado los tres años mi tío regresaba con las maletas llenas de regalos para todos sus hijos, la fe y el amor necesitaban maletas más grandes asi que mi tío se los guardo en el corazón. Pero los finales felices se hicieron para las fabulas y los cuentos. Mi tío tenia que regresar a trabajar otra vez a los Estados Unidos, el dinero es un villano cruel que muchas veces te esclaviza, luego de pasar tres meses con su familia, mi tío tuvo que irse nuevamente a trabajar por tres años mas y así se envolvió en ese circulo vicioso que es trabajar duro, lejos de su familia, con la única idea de que no les faltara nada a sus hijos, nada excepto un padre que los abrace y le diga lo mucho que los quiere y que daría todo por ellos, hasta su libertad. Y siempre hacia falta dinero para algo, la educación de sus cuatros hijos, la casa propia donde puedan vivir, el tratamiento a alguna enfermedad grave o para pagar toda la carrera del hijo que quería estudiar para ser policía.

Han pasado veinticinco años y mi tío solo pudo ver a su familia por espacios de tres meses durante todo ese tiempo. No vio a sus hijos cumplir años, se perdió conocer a la primera novia de su hijo mayor, no llego a ver como su hijo menor recitaba un poema por el día del padre en su escuela y tampoco llego a estar en el matrimonio de sus hijas. Su familia vivía en un pueblo donde la gente tampoco tenia muchas opciones por escoger, sus hijas se casaron y tuvieron hijos, pero sus maridos también tuvieron que irse a trabajar a los Estados Unidos por tres años y regresaban solo por unos meses para ver a su familia. En mi país no toda la gente sonríe, hay mucha gente que oculta sus rostros en la oscuridad de la pobreza, porque no tiene muchas cosas para sonreír, y también existe esa gente que le da la espalda a esa realidad, los que prefieren no ver lo que su país le esta mostrando. La indiferencia es una de las razones por la que mi país es más pobre de lo que parece.

Mi tío Francisco tiene ahora mas sesenta años pero sigue viajando a los Estados Unidos a trabajar, pero ya no lo hace por necesidad, sino para sentirse bien consigo mismo, pues la gente de su pueblo nunca puede estar un solo día sin trabajar, en su pueblo no existe la jubilación, dicen que un hombre de verdad trabaja hasta el ultimo día de su existencia (y eso no es ni remotamente negociable). Ahora mi tío tiene varios nietos, muchos de ellos están estudiando y desean tener una carrera profesional para poder hacer en lo que mas le gusta, asi tendrán mas opciones para escoger y no tendrán que irse lejos de su familia para trabajar. Al fin esa cadena se podrá romper y mi tío podrá sonreír como tanto deseo… como tanto deseo desde aquel día en que viajó por primera vez.

viernes, 2 de enero de 2009

TU NOMBRE


Tu nombre se deshace entre los grumos del silencio, es abandonado entre tantas palabras y al caer la noche es tirado al azar para ser descuartizado por el viento, tu nombre ya no sabe de vocales y consonantes, tampoco de esdrújulas o graves, ahora forma parte del grupo de palabras que no tienen significado, fue degradada al estado de ausente para que ya nadie mas lo pueda pronunciar.

Tu nombre vaga en un mar de suplicas que se apoyan en la nostalgia, algunas veces es oída por el eco del canto de las aves y otras veces es callado por el gruñido del tiempo, pero después de todo y al final de todo, tu nombre aun permanece en lugares ocultos, en sitios poco visibles para no ser reconocidos. Tu nombre permanece en mi memoria y aunque no pueda pronunciarla o escribirla en mis cuadernos, en el fondo no hace falta, pues las cosas mas hermosas que pueda plasmar en mis textos… fueron inspiradas por tu nombre.

Lo bello siempre queda visible y no hay oscuridad alguna que pueda ocultarla de los ojos de los demás. Por eso tu nombre aun sigue existiendo aunque nadie lo vea. Recuperando Instantes Tan Amados.

HISTORIA DE UN ANIMAL NOCTURNO

Aquel chico que nunca la olvido, que siempre anduvo soñando con sus ojos y su boca, pasaba noches enteras pensando en lo que pudo ser, siempre tenia espacios para poner su ausencia en algún lugar de su habitación, siempre tenia pretextos para buscar aquella mirada que nunca llego, aquel chico que siempre estuvo enamorado de aquella chica, entendió que la mejor manera de tener a alguien, es dejándola ir.
Siempre quiso escribirle un poema que hable de su belleza, de sus mañanas frías y sus noches despierta, pero nunca consiguió las palabras exactas, era un poeta mediocre que no lograba hacer rimar las palabras, las prosas se perdían entre las rosas dibujadas en las hojas de sus cuadernos, las estrofas se mezclaban de una forma tan confusa que la nota mas difusa de las melodías que inventaba no tenían ningún sentido ante sus ojos. Siempre quiso escribir un poema que sea tan bello que algún día, el se lo pudiese enseñar a ella sin temor a sentirse avergonzado.
Pero aquel chico nunca pudo escribir ese poema, tampoco pudo estar frente a ella nunca más, su musa secreta. Sin embargo un día, sintió que tenía tantas palabras guardadas, tantos adjetivos escondidos, tantos verbos sin conjugar, que decidió contar historias de un ser que vivía en noches sin dormir, un animal nocturno que se disfrazaba de ser humano para deambular en el silencio de la oscuridad, alguien que a pesar de parecer muy cruel, tenia un corazón encadenado a sus recuerdos, era un animal que a veces se olvidaba de amar, pero que de vez en cuando, desenterraba la pasión bajo el vientre de algunas mujeres. Y también algunas veces, cuando el silencio era total, sentía la melodía de aquella musa escondida… que siempre será el amor de su vida.

lunes, 22 de diciembre de 2008

ELLA Y EL MAR

Ella, cansada del amor y de la vida, quiso jugar a ser eterna para ser recordada como una diosa urbana, esas que se recuerdan en noches oscuras cuando los amantes despiertan. Ella quiso saber si su sombra se reflejaba sobre las aguas, si podía verse sonreír una vez mas en el reflejo de las olas que la abrigaban, no quiso saber mas de penas y dolores agobiantes, no quiso saber de soledades que torturan cuando llega el frió nocturno. Solo quería escapar de tantas mentiras que llegan en forma de promesas y que dañan el alma, que quitan las ganas de mirar al cielo y reír a carcajadas.

Ella estuvo esperando el día que jamás llego, la promesa que no pudo cumplirse, el regreso del amor de su vida, sentada en la orilla observando como el sol salía huyendo cuando llegaba la tarde, pero ella no se iba. El amor te da la vida al amanecer, te la quita cuando cae la noche y te la vuelve a dar al día siguiente, pasamos nuestra existencia en un circulo vicioso que no terminamos de comprender, solo queremos amar mientras sentimos que estamos vivos.

Una tarde de la cual no puedo recordar con exactitud, Ella dejo de escribir nombres en la arena, dejo de lanzar piedras a la olas, dejo de llorar sin que nadie la viera. Se quito el abrigo, se libero el cabello que ahora era gris, se seco las lagrimas que no pudo borrar el tiempo y se metió al fondo del mar, camino despacio sin mirar atrás, queriendo atrapar el sol que estaba huyendo por ultima vez... y se perdió a los lejos para no volver mas. Fue entonces que se empezo a hablar de esta leyenda a traves de los años, de la mujer que murio de amor en una playa sin nombre.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

CREPUSCULO

Las luces a lo lejos juguetean con las nubes de dudas que invaden mi cielo estrellado. Los colores toman acentos tácitos, el viento es solo un fiel compañero del silencio que ha venido a contarme sus secretos, yo sentado a la orilla de tu ausencia pateando las olas que vienen a mi de manera burlona, como queriéndome enrostrar mi soledad, me detengo frente a las huellas que dejo el destino sobre la arena que envuelve este pequeño universo, enciendo un cigarrillo bajo el plenilunio y aunque no se fumar, me enfermo un poco con ese humo apaciguante, muriendo de a poco, inhalando venenos para callar mas de prisa.
Tu esencia se ha quedado impregnada entre las rocas del lugar, mis pisadas se hacen mas hondas, el panorama del cielo se hace mas opaco desde aquel lugar solitario, que es tu lejanía.

martes, 16 de diciembre de 2008

EL BREVE ESPACIO

Tu silueta aun se asoma por las noches detrás de mi ventana, aun veo tu sombra caminar por los pasadizos oscuros, todavía siento tu aroma cuando me acuesto sobre mi cama y el eco de tu voz aun me llama de madrugada. Todavía te siento conmigo, aun me parece que fue ayer cuando te llenaba de besos bajo la luna, mis labios parecen recordar los tuyos cada vez que pronuncio tu nombre y cuando paso por tu calle las piernas no me responden y tiemblo de miedo como la primera vez que fui a buscarte.
Aunque tu ya te hayas ido para siempre, tu recuerdo perdura en mi mente y es la que me ayuda a escribir en la noche, talvez ahora estés en otros brazos y otros labios podrán describir tus besos pero mis hojas todavía hablaran de ti, de tu mirada infinita, tu sonrisa perfecta y tus besos ardientes. Aunque ya no serás mía me queda tu silencio, tu breve espacio de ausencia, tus ganas de volar entre tinieblas, quizás algún día podré borrarte de los acertijos que llegan con la nostalgia y me liberare de tus refugios.
Algún día dejare de escribir sobre tu pelo, tus manos y tus labios. Mientras tanto la oscuridad y el silencio siguen lanzando su propio lenguaje, sus palabras que de a poco iré olvidando con los años, los tristes rezagos del pasado se irán acumulando como una bola de nieve para salir huyendo con mi memoria. Mientras tanto… aun necesito de ti.

domingo, 14 de diciembre de 2008

ALGUNAS VECES

A veces cuando el sol se oculta, cuando se esconde entre las aguas del mar y ya no queda una sola gota de luz bajo el cielo, solemos pensar en los recuerdos que dejamos atrás. Pensamos que la vida es circular, que en algún momento llegara el día en que corregiremos nuestros errores y la vida volverá a tomar su rumbo. Nunca nos ponemos a pensar que cuando arruinamos algo ya no hay tiempo para borrones, las consecuencias son cosas que debemos afrontar para que algún día no vuelva contra nosotros como una bola de nieve dispuesta a enterrarnos.
Muchas veces mentimos, jugamos sin reglas, nos disfrazamos de personajes que nunca seremos, dañamos a las personas que no deseamos, incluso dejamos que nos dañen por no tener el valor de enfrentar nuestros miedos. Creemos que la vida es para siempre, que los sentimientos nunca mueren y que el amor siempre será amor. Volamos entre nubes por un mundo que desconocemos, e
vitamos sermones, prohibimos prohibiciones y nos convencemos que no existe algo más allá del sentido común.
Algunas veces destinamos limosnas para engañar nuestras conciencias, creamos historias donde solo hay una cara de la moneda y nos pasamos la vida creyendo en finales felices. Pero nunca nos preguntamos las cosas que nos debemos preguntar, cerramos los ojos, apretamos los puños, damos la espalda, callamos los labios. Hay tantas cosas que no terminamos de conocer, hay muchas de cosas que ni empezamos a conocer, nos olvidamos de las cosas simples, complicamos nuestra existencia con teorías de relatividad que nunca entenderemos. Y al final de nuestro tiempo al fin logramos saber, que la vida es lo que pasa mientras hacemos planes.